Un aporte CIC

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Arte y Cultura

Junto a Neruda con Rimbaud

“A la aurora, armados de una ardiente paciencia,
entraremos a las espléndidas ciudades”.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Alvaro González - Concepción, 1984

EXTRACTO DEL LIBRO: DESDE LAS RAÍCES DEL SILENCIO.


Voy dejando huellas
tras el silencio

No olvidéis que soy la carne
y el desentierro



***


Impregnarme de niebla
Que mis ojos sellen
la oscuridad

Que mi cuerpo
arda
en el iceberg desnudo



Perderme en los subterráneos
Y morir



***


¿eres tu tras los aplausos?
¿eres tú?


***


En el temporal de lo inconcluso
me quedé sin aliento


Mientras los cuervos hacen un círculo sobre mi



***


Tu cuerpo es
la ciudadela que cercaron,
tu carne
la que tendiste
al abrigo del día y de la noche



***


Hoy por fin la misma luna
del día en que nací...

Se extinguió.


***


Para encontrar el cuerpo de amor,
la voz del pasado no retorna,
el redivivo rostro y la memoria
encendida de noche junto al agua,
has vuelto a la nostalgia de la noche,
pues es mas vivo el tiempo en este hálito
que el de la oscura sombra se hace noble
pasión: tu corazón así mas puro
su destino de soledad conoce
y respira el aroma del cansancio
que el olvido le trae...

Pobreza es sólo
este mirar los astros y la noche
sin que nada ni nadie ya regrese
con la edad del amor y todo sea
una devastación de herrumbre y polvo.



***


Está la noche descendiendo
sobre el pecho del mundo y ya los ojos
apuran la ebriedad que resta estéril
en los astros cansados.

¿Habrá otra edad
para seguir viviendo en la pureza tibia
de esta noche desnuda, donde el insomne
dolor de lo que alienta apure el goce
de la contemplación?

Se ha tendido mi cuerpo
en la noche desierta
que desciende callada sobre el horror del mundo.

Mis ojos reconocen su gastado fulgor.,
sus aventadas ruinas posándose en el tiempo.

Y cuando el alma torna es signo de la muerte,
irrespirables días de dolor
por vivir esta ausencia en la frontera oscura.

Y va anegando al alma un recuerdo que es luz
en la pobreza de todo lo vivido.

Así se ven pasar las horas
en un cansancio que es ajeno a la vida,
que es ajeno a todo lo terrestre.

El tiempo señala mi existir.
Hay un rumor que me recuerda al mundo,
Una luz fuera recuerdo de la luz.



***



Así era la tarde con los bosques al fondo
y aquella luz sobre los montes fríos,
y el agua entre el verdor sagrado de los árboles,
entre las piedras negras del cauce oscurecido
en la noche de mayo: como una mansedumbre
en los ojos más puros, como un silencio acaso
que propaga en el mundo la plenitud del ser.

Y así era la luz y aquel río sonoro
más allá de los montes, embriagado el sentido.

O tras la casa sola,
donde el fuego cumplía su reconciliación
Con las palabras que dijimos aquella noche honda,
ebrios del aroma del vino.

Paso la noche el alma
junto al río sonoro, junto al río de luz
purificándose.


***


Desde las raíces del silencio
Tu ausencia moldea la palabra...

Transgrediendo tiempo y fuego
Transgrediendo la Frontera



BREVE RESEÑA:

Alvaro González (Concepción, !984). Ha obtenido el Premio Consejo del Libro en dos oportunidades. Poeta, y activo gestor cultural de la región del BíoBío, estudia Licenciatura en Inglés en la Universidad de Concepción. Actualmente se encuentra becado por segunda vez, en Estados Unidos. Ha publicado un libro , Raíces del silencio con ediciones Antros (Concepción, 2003). Su obra figura en numerosas antologías y CD, regionales y nacionales.

1 comentario:

ltda dijo...

es envolvente y galopante

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