Un aporte CIC

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Arte y Cultura

Junto a Neruda con Rimbaud

“A la aurora, armados de una ardiente paciencia,
entraremos a las espléndidas ciudades”.

lunes 2 de enero de 2012

POESÍA DE ROWSON YEBER - CHILLÁN DE CHILE

Mandrágora, la raíz de la protesta
Luis G. de Mussy Roa(1)

por Ingrid Odgers

El poeta Yeber plantea: la escritura es un testigo insobornable. Y dicho y hecho.
Domicilio público, libro de su autoría, editado con el patrocinio de la Dirección de Extensión de la Universidad de Concepción, (Primera edición, abril de 2011), nos descubre a un poeta ciertamente influido por la poesía negra de nuestra recordada Revista de literatura chilena, Mandrágora, publicada por  Braulio Arenas, Teófilo Cid, Enrique Gómez Correa, Luis de Mussy.
En su obra, Rowson Yeber nos presenta afirmaciones y negaciones, éstas confluyen para transformarse en un discurso poético, que con inteligencia y oficio refleja nuestra realidad. Se advierte a la vez, cierto tizne de los poetas Beat.
Tal como lo hemos estudiado, es particularmente en la poesía, donde esta pugna,  de afirmaciones y negaciones, necesaria en la vía del pensamiento, adquiere diversos matices: de ímpetu, pasión, viveza, confusión, angustia, la poesía logra una multiforme expresión de la realidad.
Hay una fuerte protesta social, una ira contenida. Rowson logra imprimir una realidad que apabulla, duele, en su hipocresía, sus carencias, en la continua sistematización que socava, carcome el alma, el espíritu del hombre y la mujer actual.
La poesía de Yebes es nuestro propio Domicilio Público, la casa que habitamos, con recuerdos, risas y llantos, amor y  desamor, el domicilio, decepción y confusión, y que él tan bien expresa, identificándonos con su escritura, convirtiéndonos en sus partners, cómplices de la insatisfacción y  contrarios a la banalidad presente que fustiga.
La poesía de Yebes es la poesía de Chile.
Realmente la escritura es un testigo insobornable, honesta, íntegra, presenta la realidad sin máscaras.

FRAGMENTO POEMA BREVIARIO
Rowson Yeber

“Anda la familia humana
Complacida en risas menores.
Los días están imposibles
Quiero darle un papel alegre a esa
Federación respirante
¡Ni puedo!
Los días duran meses de años
Desde hace tiempo algunas
Parecen haber perdido su costumbre
Hay aviones complicados de salud hacia
Los horizontes sin algarabía
Atraviesan el litoral del mundo a regañadientes
Casi no queda aire disponible
Estuve creyendo así mezclado contemporáneo
Inmóvil
Junto al océano cuya rutina es tirarse olas….”

FRAGMENTO DE PAISAJE CON BESO

“Actualmente
Coinciden las horas viejas
El comercio empujando su balance la
Terapia chica pariendo fajos a montones
Actualmente
Hay estiércol a descifrar
Y las alcantarillas entonces abren su boca
De tubería desnuda
De estómago si se cumple con error el hambre

Porque
Yo no distingo a mujeres y hombres solos
Sino al colectivo sobre todo en Bancos y
en las Tiendas que venden sicología para andar
felices
circunvalación distingo
rocas sollozando formalmente….”



Nota:
1- Nombre de artículo escrito por Luis G. de Mussy Roa(1)

jueves 5 de mayo de 2011

ROXANA HEISE VENTHUR - CONCEPCION-CHILLAN


CINCO     AÑOS   Y   UN    DÍA



PRIMER AÑO

      Esto no es Alcatraz, amor, pero se le parece; estamos atados a morir,  nudo ciego, ovillo enmarañado, aire que exhalo y que aspiras  sediento entre las paredes húmedas de tu prisión. Vendrás, encontrarás la manera de engañar al cancerbero de turno, llegarás a gatas si es preciso, lamiendo los pasillos, sintiéndome, loba en celo entre los altos barrotes de nuestra complicidad. Alguien mira desde afuera, camina en zig-zag su propia sombra. Disimulo, me alejo de la escuálida ventana con cierto temor. ¿Y si no vienes?, ¿si no vienes jamás?, o ¿alguien descifra aquello que murmuramos bajo las sábanas? 
      El enrejado de hierro parece siempre infranqueable, lo observo y me preocupa una posible fuga. No lo hubiese querido, tú tampoco, lo se, pero hay delincuentes afuera y estamos nosotros,  ajenos a los  ajenos que tanto nos conocen porque actúan del mismo modo y con la misma pasión. La pasión que te obliga a traspasar las barreras y encontrarme en secreto por enésima vez: tus pupilas brincan mi cuerpo  jugando a las  escondidas, reímos, nos deslizamos anguilas silenciosas, por las mismas paredes hasta el mismo rincón, así olvidamos el mundo que ayer nos olvidó.
       Ven, siénteme tuya, gato de mil tejados resbalosos, experto domador de fieras, campeón de salto alto y tantas cosas,  que es preferible reír en atadura a respirar los vientos de la libertad.

 

SEGUNDO AÑO

     
    Te espero y tejo como hacía mi abuela, tejo esperanzas verdes en punto cruz para los condenados a presidio perpetuo y todos los que olvidaron la luz del sol. Miro sus rostros y te veo, condenado mío, mercenario de riñas callejeras, capitán de un puerto sin nombre en donde me encontraste un día escuchando caracolas de mar, toda desgreñada, apodada “la loca”, con un pan robado en los bolsillos y el filo de un cuchillo en la mirada.
      Ya había echado a andar a esa alturas, abandoné a mis padres por placer, sólo bastabas tú sobre el asfalto caliente, sobre la arena movediza de mis sueños, sobre el barro, sólo bastabas tú sobre mi cuerpo y toda tu artillería pesada oprimiendo mi instinto criminal, para volverme aquella que encontraste metida entre mi redoblada personalidad. Cómo no agradecerle al Dios de mis plegarias crucificado en el templo de la desolación. Dejo el tejido y veo el calendario sobre la pared adormecida; las horas corren la maratón del tiempo recordándome lo ajeno que estás últimamente. Temes venir, el miedo a la sanción parece un maleficio del grupo de reclusos que sueles amedrentar. Ya se, fui como ellos, pero ¡cuánta diferencia!, la droga es sólo droga y el resto es lo demás. Recuerdas nuestro pacto, puedo sentir tus manos enlazando las mías hasta hacerme llorar. No quisiera imaginarte delirando entre las garras inmundas de alguna aprovechada. Sacudo mi cabeza para no arañar mi rostro, camino de  esquina a esquina sólo para aturdirme. ¿En qué estaba?, no lo olvido, me acomodo sobre el suelo en el mejor almohadón y sigo tejiendo esperanzas verdes en punto cruz..., mañana tal vez firmes aquel libro y consigas permiso para venir hasta mi.

 
TERCER AÑO

      Mi mameluco a rayas posee la elegancia de quien duerme la mona  tumbado en las esquinas. Friego los pisos, qué quieres. Enhebro tu pantalón, aspiro su hedor a riña y perfume de burdel. Has dejado de verme, no vienes en semanas y cuando llegas me buscas el hombro para llorar. Basta de lamentaciones; la comida es mejor en tu cocinería, tienes suerte en cierto modo, mucho más suerte que yo. Seríamos tan felices contigo pan y cebolla, no estoy llorando, ¡no grites! Baja el tono, por favor.  Yo era la  niña de papi hasta que caí en picada ...,me estrellé contra mis sueños. ¿Y tus sueños? tú sabrás. Mira mis manos, mi rostro, mi cabello despeinado, la sombra del pensamiento que quiso aferrarse a ti. Poco importa, Dios lo sabe, pude morir mil veces,  no me amas como antes, eso es más fuerte que yo.  Estás inquieto, es muy tarde, debes volver a lo tuyo, el metro cuadrado en que existes tiene tu numeración. Es el destino, la suerte, la voluntad de los dioses, si tuvieras vida propia volverías a reír. Deja tu ropa, tus quejas, deja todo alborotado y cuando vuelvas, si puedo, me encontrarás para ti. 


CUARTO AÑO

      Sin quererlo comienzo a olvidarte, a inventar nuevas historias en donde tú no existes. Cierro las cortinas, el ambiente carcelero aún me agobia. Respiro, sabiendo que alguien más respira desde el fondo de mi abismo y se cubre el rostro con las manos como espantando los males, luego palpita una y otra vez hasta que su ritmo me lleva al pequeño océano en donde navega, despacio, despacito, sin saber de gritos ni motines. Y ocurrir justo ahora que te daba por muerto y me había acostumbrado a dormir con mis fantasmas, a restregar mis deseos en sus espaldas ficticias. A veces te lloro, cuando pienso que  has cambiado hasta adoptar un nuevo estado, infrahumano tal vez. No es mi culpa, tampoco es mi Karma de traficante arrepentida o algo así; es el amor que se escapó por la celosía un día cualquiera en busca de libertad, dejándome unos latidos en tu nombre, sólo para fastidiar.




QUINTO AÑO


      El centinela no sabe que lo miro, miro su mirada de perro amaestrado, el negro de su arma, el uniforme gris. Hasta percibo el miedo que le provocan las fugas, las manos empuñadas y su fragilidad. De pronto siento piedad. Hace ya tanto tiempo que recorro su imagen desde el salón de esta casa colindante al penal. Lo veo entre las rejas que cruzan las ventanas y siento que mi alma deambula junto a él.
     Vivo en tu ausencia, no vienes, quizá nunca regreses. Alguien desconocido se apoderó de ti. El centinela lo sabe, es ajeno a este mundo, ajeno como el niño que juega en el jardín y se refugia en mi vientre marchito de promesas, vacío del amor que encontramos ayer. El centinela intuye mis pensamientos, las palabras emergen desde el fondo del fin, ni el beso de la tarde sobre su piel dormida despertará la estrella que habita su interior. Juntos emprendimos un camino sin retorno; el centinela respira mi dolor, el centinela eres tú. 

 


UN DÍA

    
    Tu vida, la mía, un niño jugando sobre una cuerda floja, los sueños fugitivos que jamás capturamos deambulan para siempre en la estratosfera, al ritmo de una música espectral.
     Nos miramos de reojo en la oficina gris como tu uniforme del penal, un juez nos apresura, tiene prisa, es hora de firmar el divorcio de una vez.  Cojo el  bolígrafo vigorosamente, escribo a ojos cerrados. Haces lo mismo sin dudar. Luego nos vamos, por distintos caminos, tras la ninfa indómita de la libertad.





RESEÑA

Roxana Heise Venthur, nació en Victoria (Chile) el 20 de abril de 1964. Sus textos han sido publicados en la revista "Escribir y Publicar" de Editorial Salvat, REVISTA PERIFÉRICA (Portugal), Repertorio Latinoamericano (Argentina), Revista Nitecuento, Gibralfaro.org, El Escribidor, Revista ADES, Divague.com, ALMIAR, Revista Libre Internacional, Los Nóveles, Mis escritos.com, Revista Expresiones, Boletín de literatura Aledaños, Culturízate.com, Bestiario, REVISTA DE CONTOS. etc.
El año 2001 obtuvo mención de honor en concurso de cuentos breves "Alfred Hitchcock". Seleccionada para antología  “Los magos del cuento”, ediciones El salvaje refinado, U.S.A 2001. Finalista año 2004 concurso “Civilia, todos somos diferentes”, publicada en antología  “Libertad bajo palabras”. Traducida al portugués por Fernando Gouveia para REVISTA PERIFÉRICA (octubre 2004). Seleccionada en concurso del Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura. (Chile - junio 2006) con novela “Frenético Sosiego”, la cual fue publicada en formato tradicional y distribuida en bibliotecas públicas del país. Radicada en Concepción, forma parte de la Historia  de la Literatura Hispanoamericana de Polonia año 2008. La selección y traducción fue realizada por los investigadores literarios Doctores Mieszko A. Kardyni y Pawel Rogozinski.



CAROLINA ALEJANDRA TORRES CARTES, Concepción





POEMAS DE CAROLINA ALEJANDRA TORRES CARTES

  1. Tres de la mañana, martes doce

La Poésie
- mis queridos amigos – la petite Poésie
Requiere (como diría un cierto autor francés) de encanallarse todo lo posible
Por que es, aquí y ahora
Para juntar bríos
Como una taza bajo la lluvia.

La Poésie lo consume todo – señoras y señores - lo contiene todo
Es la realidad libre
Desnuda y de lengua desatada
Pérfido animal salvaje
Incontenible oleaje circular
Que revuelve los sesos
Mareando al que la enfrenta

Es la destinada a caer como bala
Sobre algún ojo distraído
Desperfilando la imagen primera
Creando paisajes irrepetibles
Que duran un segundo
Y estallan.

No existe principio para una letra ardiente
Es un anillo constante
Un ocurrir a ojos abiertos
Un Dionisio a carcajadas y un Apolo blanquecino
Jugando póker
Como si nada.

El no entender, perder caminos
El hambre y frío de cada día
Un desdeñar la vida a sus espaldas
Y un éxtasis completo al roce de sus labios

Esto es poesía: quien la probó lo sabe.










2. Lunes ocho, cuatro AM
(A la muestra fotográfica “Disenchanted playroom” de Wolfram Hahn)

De todo lo que está bajo el cielo
(Tazón de leche, cereales derramados, cuchara lunar)
De todo lo que se llama a si mismo MANIFESTADO
Hay algunos puntos observables y olfatibles
Que destacan por motivos no descritos e inexplicables
Sobre el tapiz terreno
Y cuando a veces, uno se fuma 200 porros
(Suena una campana desde muy lejos)
O trescientos, o quinientos
La mirada queda atrapada, por alguno de esos puntos
Con el ardor de la llave sobre la cerradura
Busco y encuentro (dos puntos)
Un animal trepa la higuera
He aquí la cola de un gato
Y miau miau dice el gato
Y yo lo sigo tiempo abajo
Caminando con las manos
En una reversa cámara lenta
Barriendo el piso con el pelo
El espacio se trasforma
Se repliega sobre si mismo
Engulléndose enfurecido
Los ojos secos avisan el pestañeo
Y baja el parpado
Y sube el parpado
Una cámara frente a mí
Wolfram Hahn
Una foto.
Y baja el parpado
Y sube el parpado
Estoy de pie junto a la higuera
Enfrente: la casa desierta.
De todo lo que está bajo el cielo
(Cola fría, escarcha gris, papel azul)
De todo lo que se llama a si mismo INMANIFESTADO
Hay algunos puntos observables y olfatibles
Que destacan por motivos no descritos e inexplicables
Sobre el tapiz terreno.




3. El oficio

En este asunto especifico, el tema que nos convoca
No hay necesidad de valentía
O de trasformaciones sociales

El oficio consiste más bien
En sintonizar correctamente
La radio mística implantada en el pecho abierto
Que han llamado POESIA algunos hombres;
Pronunciando ESA-ESE con desidia
Escupiendo en los principios
Abriendo bien la boca a las finales
Pero sin saber que hacen
O a quien llaman

Ni la valentía ni las transformaciones sociales
He dicho
Que tengo miedo, sufro de vértigo
Tanto como ayer y nunca menos
Soy la niña bajo la oscuridad absoluta
En espera del cataclismo nuclear anunciado

Bajo las sabanas, sobre los colchones
Bajo el cielo negro, sobre la tierra de mi nacimiento
Yo jugaba a crear objetos.
Como esa casa blanca y ese lago que humedecía arenas intocables
Frutos del miedo a la noche y a las formas monstruosas.

Nosotros, los incompletos
Los desdibujados en el orbe
Los que perdemos la vida por cada letra
Y la vez, como si fuera poco
Ganamos un paraíso momentáneo verso a verso

Nosotros, los abandonados
No hemos alimentado a nadie
No hemos cambiado el mundo
Se han blandido espadas, eso es cierto
De modo ornamental
Nuestras cuchillas carecen de filo y son de palo.

El asunto, el tema que nos convoca
Consiste más bien en un juego de niños
Por eso a veces lloramos y destrozamos objetos
Para al menos conciliar el sueño
Un rato.
4. La cura

Si cada centímetro cúbico de mi odio, pudiera convertirse en solo UN granito de arena                                                                                                          
El universo seria playa bañada por la alegría vuestra
Construiríamos nuevas costas de pacifico y de atlántico.

Cuando camino por las oscuras calles
Con la mirada más cabrona nunca antes parida por mujer alguna
Los transeúntes pueden oír a kilómetros cada pisada mía
Peso más que un rinoceronte
Peso unas cien mil toneladas

Tengo olor a campo de concentración nazi
A fuerza armada revolucionaria colombiana
A guerra civil española
A Irak
A Darfur
A banderita chilena banderita tricolo- or chamuscada sobre la moneda del 73’

Dejo la biblioteca hedionda a guerra antigua,
A batalla contra los bárbaros
Contra los chinos
Contra los indios
Contra los negros
Contra usted, mijita linda, que lee con sus lentes de marco grueso

El concepción pañuelo, ya no puede contener, el hoyo negro supermasivo de rabia                                  
Que me chorrea por las narices, como en día de resfrio y sin plata para un antigripal caliente

Cuando llueve así - precisamente como hoy -
Soy mucho peor que el chacal de nahueltoro
Derribo edificios como enemigo de power ranger
Y ni Zordon podría detenerme si tuviera brazos o piernas
Y no fuera solo una cabeza Gigante - parlante
Soy de aquellos que vienen de otras galaxias a tirarle rayos láser a los niños buenos

Si no fuera por los audífonos, que en este preciso momento me detienen
Iría directo a robar una B16
Luego me treparía sobre la catedral a matar moros
Y si no fueran moros poco importa
Por que verdaderamente, yo no discrimino

Una mosca posa sus múltiples patas sobre mi cabeza
Hoy no escribo
Y suena The cure en la radio horizonte.


5. Y salirse con la suya

No debo decir que te quiero, en un poema
El hacerlo, iría en contra de todo lo bueno, bello o digno de alabanza
Que puede caber en un papel.
Puedo dar muchas vueltas
Y hacer distintas señas
Puedo describir tu cuerpo
Desnudarte y cubrirte de grafemas
Puedo hablar de tus manos, de tus pies, de tus ojos
Del miembro viril que ostentas entre las piernas, de tus orejas, de tus agujeros nasales

Puedo escribirte de adentro hacia fuera
Más no puedo decir que te quiero
Al menos no en un poema.

Se espera de mí una cosa diferente,
Un derrame de creatividad magistral
Que deje bien parados a los escritores muertos, vivos y pre-vivos

Corro el riesgo mortal
De ser apuntada con el dedo
Y que se me requiera en la corte de las letras
Por parte de un jurado inquisitivo

De pipa y boina
“críticos”
“criticones”
Con aspecto de sorpresa ingrata.

Por esa razón y muchas otras
Para no ser tildada de inconsciente, de escritor de plaza publica
De señora peliteñida lectora implacable de poesía rosa
Y de mamarracho baboso
No diré cuanto te quiero, Pablo
Al menos no, en un poema.


RESEÑA

CAROLINA ALEJANDRA TORRES CARTES, Concepción, 1986.
Alumna de Derecho de la Universidad Católica de la S. Concepción, su obra poética y narrativa figura en la Antología Ante Lucem, de los alumnos del Taller de Literatura de la escritora y profesora Ingrid Odgers Toloza, Balmaceda Arte Joven 2010.

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