Un aporte CIC

Un aporte CIC
Arte y Cultura

Junto a Neruda con Rimbaud

“A la aurora, armados de una ardiente paciencia,
entraremos a las espléndidas ciudades”.

Archivo del blog

miércoles 3 de febrero de 2010

Alejandro Ananías - Concepción

Poemas de su libro Viaje Psíquico

El nuevo idioma.


Al fin la luz,
intensa
llena mi llegada
con aromas a yodo
y cloroformo;

inconciente del recuerdo
que siempre viene
en otras cavidades futuras
soy golpeado por
primera vez,
escucho mi propio llanto
que no conmueve
a los extranjeros
que esperan por mí;

una fingida y escrupulosa
bienvenida,
nada saben de siglos
o serpientes
de Macedonia o supernovas,
cuatro manos transpiradas
intentan un abrazo
mientras traduzco
el significado de exclamaciones
y ansiosas miradas;

son desconocidos para mi
aunque intentan entender
mi lenguaje original
no me conocen;

intercambio de miradas
auscultando afectos
constato extrañado
su temor a las serpientes,
han olvidado ya
sus propios viajes
no queda nostalgia
en sus relojes pulsera;

inmensas voces me invitan
al aprendizaje del vómito,
y yo, por primera vez,
vomito;

siento la alegría en ellos
inconmensurablemente
satisfechos,
percibo mi pertenencia
acercándose

pertenencia en la luz
que todo lo domina;
a un nuevo alimento
recorre mis arquetipos
no hay problema
están preparados para
todos los brebajes;

vuelvo a escuchar
mi llanto,
tartamudean
vacilan
recurren a más yodo
a más cloroformo
me calmo;

comprendo,
no saben de mi,
viajero flotante
de flotación suspendida
en ausencia de Cronos;

comprendo el nuevo idioma
traduzco sin problemas
el hedor a yodo
a azufre,
mi voz fluye en
el espacio de las disciplinas
transpiradas

de tímidos abrazos vacilantes;
el embrión viajero
que llevo conmigo me avisa,
delicadamente,
su decisión al retorno
a dar la espalda,
hacia el encuentro
de su madre grande
del gran útero de serpiente
que cobija abrazando
a los viajantes de eterna
humedad en las alas
de eterna nostalgia
por
la
cavidad original.
vibraciones;

recuerdo todo.



Entre los labios.


Frente al umbral
la luz se retira,
me observan ciertos pliegues
ciertas gargantas
insinuantes,
cavernosas flores
invitando a despertar
los arquetipos
a soltar las armas
a olvidar la serpiente;

vacilo, mientras aparece
una nueva marea,
voluptuosa,
acariciando con susurros
mi llegada;

un canto hecho
sólo para mis entrañas
me impulsa me atrae
siento el cosquilleo
en los hombros,
el trayecto se ha vuelto
conocido;
son pliegues amorosos

de doctrina amorosa
de labial contextura;
presiento la luz aguardando,
los labios anuncian,
con dolor en mi estómago,
su retirada,
sobreviene un tiraje
en mi cabeza
transito entre medusas
y cavidades groseramente
aceitadas;

la traducción se activa
los arquetipos reconocen
el alumbramiento
el comienzo de un
nuevo idioma,
la luz se deja ver intermitente,
¿ De donde la sangre?,
soy empujado
lanzado verticalmente
por labios de gruesas
ya he estado aquí
una y otra vez
muchas veces antes,
con otros nombres
otros labios cavernosos
la misma luz
la misma serpiente

las mismas lágrimas saladas.

domingo 24 de enero de 2010

Francisco Arriagada - Concepción

Cúmulo de Voz


Escucha el cúmulo de voz atragantado
lo llama arriba una difracción de Venus
de los pastizales cantan hasta los grillos.
¡Es la noche soberbia
que mira la presunta muerte del sonido!

(Venus canta con los grillos)
¡Muere la guitarra de puta madre!
¡la voz no sale!
¡el sonido apaga!
Se incendian las carpas del campamento
la voz no sale, se atraganta.

¡DILO!

¡Sal voz de mierda prensada!
¡Di lo que piensas, lo que sientes!

Te llama de arriba un planeta iluminado
¡Sal voz de mediocre idiosincrasia!

Vuela a las estrellas relativas
estrellas de piedras brillantes
estrellas de ojos encandilados
estrellas de almas soñadoras
estrellas de voces estrelladas
que vuelan con alas ajenas
y cantan con los grillos incinerados.

¡Sal de una vez, puto cúmulo atragantado!
¡di lo que precisas y vuela al universo!


Crónica Póstuma


Te vi con tus ojos embotellados en loza incolora
tu sombra opacaba la sombra de la creación.

Te vi ligera como trenza en un lapso de tiempo inmóvil
te oí callar los crujidos de tus uñas andróginas.

Te olí la siembra funesta de tu sudor a la tierra
vi cada gota planear como rayo estupefacto.

Noté cascadas vomitadas desde ambos lóbulos colgantes
vi los peces ahogarse en el agua parasitada y violenta.

Espanté los vientos que miedosos soplaban tu rostro afligido
puse en ellos mis propios miedos y decepciones.

Planté a tus pies el árbol grueso de las equivocaciones
y vi crecer en ellos los frutos jugosos de mis errores.

Comí de tu cuerpo desgastado el último vestigio de calor
casi pude sentir a un trozo abrazar mis colmillos.

Enterré la semilla lapidaria a un costado del mar
y te vi una última vez, regándola con mis propios ojos.



Para mañana

Hoy escribo con odio en vez de amor
presiono la punta de la pluma contra el papel
mientras arriba un universo implota paralelo
y el tiempo retrocede anormal.
Esto es lo que escribiré:

“Odio la vida nuestra
que da tormentos
insuperables,
y odio a la gente
que hace más sano
vivir solo.”

Un pensamiento presente; lo tengo como dos pájaros
anidados en mi apareamiento neuronal
pero no lo escribiré
pues mañana no sé si estaré arrepentido
o aún más rencoroso.
No lo sé, si aún queda universo arriba,
confiaré en el mañana, una última vez,
tal vez pueda escribir ligero
tal vez las galaxias detengan su vejez
tal vez suceda
o quizás me dé un aneurisma cerebral
justo ahí, donde los pájaros se anidan,
y termine por romper la pluma.

No lo sé, mañana lo sabré.


De mis palabras

Al avenir de la mañana estoy como leproso
de mi rostro segmentado se desprenden los poemas
ayer fue turbulento; hoy me puedo arriesgar a respirar
hoy puedo colorear el aire con mi lengua
puedo enfriar mi pecho con un soplido crioscópico
¡Oh! pero las palabras éstas no han venido solas
las tuve que buscar en sus nidos de ternura amarrada
las tomé con cuidado, las llevé conmigo
las llamé por su nombre humano:
…………………………..¡P
…………………………..A
…………………………..L
…………………………..A
…………………………..B
…………………………..R
…………………………..A
…………………………..S!

Palabras que hablan en las mentes más poderosas
palabras que arrullan halagüeñas
las vi combinadas en formas ilegiblemente bellas
me comprometí con sus curvas excitantes.
Mis amadas siluetas de porcelana invisible:

Gracias por hibernar
la soledad que me
sucede gracias gracias
por el camino residual
limpiado en seco con
el detergente que yo
extraño Gracias, pero…

¡Qué mal me hicieron anoche, palabras preciosas,
qué deshecha la sangre anémica de mis manos
sinceras que duermen al calor de la pluma!
Traicionado en la noche cuando necesité más consuelo
traicionado por el recuerdo en tiempos de amnesia.

¡No más traición!
¡Y qué si me desprendo de las palabras impregnadas
en mi rostro leproso y las dejo susurrando en
los poemas del olvido y me divorcio de ellas con
una ceremonia de antifaces mortecinos!

Tengo la receta que hará un más que algo
a estas líneas pobremente llamadas poemas
y estas palabras se transfigurarán en mis pupilas
irritadas de haber dormido poco pero allí sólo
me traicionarán una nueva vez ¡no quiero!

Las podría borrar una tras otra
o sólo ignorar sus lecturas al oído.
Las podría eliminar de mi cuerpo leproso
o aceptarlas como miembros de mi alma.

¡Oh! palabras traicioneras, palabras compañeras
¿Quién más que ustedes podría describir
a este león desmelenado que ruge solitario
el silencio de todos los que han matado con
odio y con amor las ilusiones de un algo valeroso?

Ayer fue turbulento pues me traicionaron
Hoy las necesito aquí de nuevo.


sábado 2 de enero de 2010

Carmen Durán - Concepción




Con las letras delirantes


Me pregunto amiga mía
qué dolor es tan fecundo
caminando por el mundo
he sabido de agonía
y también de la porfía
de ganarle con el arte
ésta va siendo mi parte
en el duelo inenarrable
aunque a ratos agradable
que quisiera yo narrarte.

Es la décima instrumento
de genial transformación
paso del sueño a la acción
con palabras yo lamento
y reviso yo muy lento
la tristeza que desgrano
transfiguro yo de plano
es alquimia furibunda
y me salva moribunda
el dolor se va lejano.

Se va lejos luego vuelve
yo retomo mis pinceles
me refugio tras cinceles
del lenguaje que resuelve
pa que del alambre cuelgue
esa lágrima estilando
veo q’está lloviznando
apechugo con presteza
visto verde d’entereza
y me duermo sollozando.

Lloro día, noche  y tarde
pasan prestas estaciones
me avasallan emociones
¡esta cosa está que arde!
yo no quiero hacer alarde
de mi herida dolorosa
la devoro yo golosa
me refugio en los maitenes
me deleito de vaivenes
d’esta vida misteriosa.
Me deleito y me reinvento
en trasnoches de tertulia
vivo éxtasis y abulia
de los bares al convento
feminista que te cuento
yo con hebras escribiendo
esta historia voy tejiendo
de sinónimos que viajan
y que mi pesar atajan
ahorita lo estoy viendo.

Escribir es para mí
un camino saludable
hasta aquello imperdonable
ya se dilucida aquí
se transmuta para así
abrir nuevo derroteros
con un verso compañero
que genera realidad
aunque no sea “verdad”
me ilumina cual lucero.

Y no sé si al fin me explico
que al leerte allí me veo
deletreando mi carteo
transformista yo me aplico
pinto con mi dedo chico
las imágenes vibrantes
que yo invoco con desplantes
espantar a mis sombríos
personajes algo umbríos
con las letras delirantes.


Décimas Lotinas


El Canela me ha pedido
que hable yo de las mujeres
de sus vidas sus deberes
de su mundo bien surtido
de su aporte bienvenido
por los hijos y mineros
de su sueño verdadero
de esperanza y alegría
de su profunda valía
y del tiempo venidero.


1
Mi abuela era lotina
mi bisabuela también
les escribo un parabien
-aquí la guitarra afina-
fuimos todas a la mina
país hondo de los muertos
resolvimos mil entuertos
cocimos el cochayuyo
hicimos un gran barullo
y en la loma un gran huerto.


2
Crecimos bordeando cerros
crecimos miedo y jugando
el diablo anda ahí rondando
nos cuentan y ladran perros
salimos a coger berros
miramos mar a lo lejos
miramos jugar los tejos
vimos sufrir a la gente
igual salimos valientes
para la vida y los besos.



3
En Lota la noche es brava
-venimos de un campo agreste-
y aunque cueste lo que cueste
-sin dejar de pelar habas-
una nunca se olvidaba
de la meica allá en el campo
de las yerbas y del canto
rogativas machitunes
extraño los guillatunes
de la noche con su manto.


4
De su manto y su cobijo
repartimos bendiciones
pa’ resistir los dolores
de perder padre e hijo
no es su muerte lo que elijo
yo prefiero todos vivos
alegres y bien altivos
resistiendo la indolencia
aguantando con paciencia
el oprobio del olvido.


5
Porque lejos está el cielo
que soñamos con firmeza
que buscamos con fiereza
con fervor y con anhelo
juntas bajo el canelo
invocamos a las nuestras
protectoras y maestras
de la selva originaria
somos todas milenarias
meicas, brujas y espectras.





6
Pasan años muy oscuros
está lejos el estero
que bordeamos con esmero
allá lejos de los muros
insondables de los duros
murallones de la mina
hacemos caldo e’gallina
pa’ recomponer del parto
que no falte, que haya harto
trigo mote y pan de mina.


7
Lavamos en una artesa
callosas están las manos
y aunque tengamos desganos
nunca falta en nuestra mesa
el cariño, la entereza,
rebeldía, rabia pura,
un gran cuerpo, una cintura
para amar muy decididas
esta suerte de estar vivas
aunque la vida es muy dura.


8
Hubo tiempos muy sombríos
eso nadie lo desmiente
bajo la tierra se siente
muy oscuro ese gran frío
que nos lleva por el río
de preguntas sin respuestas
aunque ya estamos repuestas
de tormentos y dolores
quedan huellas y temores
cuando en la noche te acuestas.




9
Huelgas largas nos llovieron
los inviernos, el dolor
era pa’ sentir temor
del trabajo que ofrecieron.
Los mineros se atrevieron
a luchar por sus derechos
aunque estuvieran maltrechos
rebosaban dignidad
entre el bien y la maldad
no era na’ muy grande el trecho.


10
¡Ay! los niños y las niñas
vulnerable humanidad
en su tierna ingenuidad
quieren perderse en las viñas
pronto aprenden de las riñas
entre obreros y patrones
no se entienden las razones
pa’ vivir tanta violencia
quiero enseñar bien la ciencia
del amor y sus canciones.


11
Lotina soy luchadora
me río de los pescados
navego por los mercados
y también soy peleadora
defiendo yo sin demora
el derecho a trabajar
también el de festejar
con todita la  familia
siempre estamos de vigilia
nunca vamos a olvidar.



12
Las lotinas somos muchas
las de antes, las de ayer,
somos Lota una mujer
hemos sido siempre duchas
pa’ amasar, pa’ las copuchas,
nos prestamos el azúcar
nos vamos de ruca en ruca
nos tomamos unos mates
yo no dejo que me ates
y ganamos nuestras lucas.


13
Siempre en Lota hay una Flor
Flor valiente que germina
muchos nombres ¡adivina!
gente de mucho valor
que con gracia y con color
vuelven a ser las mujeres
más poderosas que hubieres
encontrado en tu camino
es un cuento que adivino
fortaleza que prefieres.


14
Son las jóvenes de hoy día
con sus ganas, sus deseos,
son bien buenas pal leseo
son valientes con porfía
las que abriendo van la vía
los caminos de la vida
van de vuelta, van de ida
pregonando buenas nuevas
no le temen a las pruebas
son muchachas bien batidas.


15
Y las niñas del futuro
quieren vida quieren baile
quieren con mucho donaire
no dejar ni un sólo muro
el destino les auguro
primavera que germina
desde el fondo de la mina
floreciendo están mil veces
hijas, nietas, pan y peces
¡era mi abuela lotina!

 Breve Reseña:

Carmen Durán, escritora, antropóloga, feminista, profesora de Biodanza y de Ontología del Lenguaje, decimera. Carmen Durán ha trabajado durante 30 años como activista feminista socio-cultural en la región del BioBio y de Chile. Además, actualmente es docente de la Universidad de Concepción.

miércoles 30 de diciembre de 2009

Programa de Literatura en CANAL 9 REGIONAL LOS SÁBADOS DICIEMBRE A FEBRERO 2010

miércoles 28 de octubre de 2009

Juan Polizzi - Concepción

ELEGÍA

a Domingo Gómez Rojas
poeta anarquista,
muerto en la tortura el año 1920




Aquí vamos los viajeros incansables
en brazos de la perpetua sonrisa
tenemos jardines lejanos
y tesoros enterrados en otras islas
vamos siempre tras el mismo norte
desde el primer zarpe, hace tanto tiempo
buscando el mejor lugar para nuestra siembra
encontrando puertos abandonados
donde hombres y mujeres muertos
pasean descalzos por la calle fría
y tañen campanas de duelo en cada esquina
somos nosotros; los malditos
llevamos banderas bordadas en la piel
y la voz gastada de tanto cantar
inmóviles se diluyen los sueños
hay un viento gris que todo lo arrasa
buscamos amor y chocamos con piedras
hay una cárcel en cada alma viajera
que imprime a la vez alegría y tristeza
con tanto viajar almacenando recuerdos
se nos fue la vida sin construir los sueños
y al irnos nosotros no cambiará nada
partirán de otros puertos
los nuevos viajeros a buscar esperanzas
y encontrarán hombres y mujeres muertos
paseando descalzos por la fría calle


Casi un Hombre

Bajo el manto triste de la lluvia
Pasa un hombre casi un hombre
Prolonga sus raices en el cemento
El agua invade su pelo, su barba, sus orejas
Lleva en la suma de sus heridas
El dolor del nido de la calle
Las alas de la noche en el alma y
El vino que pudre sus entrañas
La lengua feroz de un perro azul
Lava las huelas de los tiempos
Quien podria decir quien es culpable
De la tormenta eterna en su destino
Al valle silencioso del otoño
Arrastra sus pasos ya cansados
Las golondrinas en la primavera
No serian las mismas que lo vieron
Los dioses se ocultan en el bosque
Llevan en sus manos los designios
Los aromos se esparcen como trigo
Manteniendo el ritmo de las aves
No habra ni una cruz de madera
En la tumba que culmine su camino
No habran campanas de difunto
Ni flores, ni carro, ni palabras
Nadie sabra al otro dia
Que un hombre casi hombre paso por la vida

Antonio Andalué - Lota

RECUERDOS

He de confesar que me gusta deambular por las calles de mi ciudad, salirme de ellas y encontrar un tesoro escondido en alguna casa olvidada por el tiempo. Recorrer sus habitaciones entre telarañas y retratos desteñidos de miradas adustas y sombrías. Sentarme en un destartalado sillón frente a una chimenea en donde chillan presurosas ratas. Sacar mi libro de versos preferido de entre mis ropas y soñar y soñar.

¡Ah, soñar que encanto! Libre por siempre y lejos de todo. Libre como el humo que se va elevando suavemente cada vez más para escabullirse por entre el techo roto hacia la inmensidad.

Cómo me encanta pasear por las avenidas, sentir sus palpitaciones, distinguir sus aromas, apreciar sus líneas, jardines y balcones floridos. Y entre fragancias de rosas y claveles ver el rostro hermoso de una madre que atareada en la artesa me arroja la más linfa flor para mi solapa.

Llegar a la estación ferroviaria y sentirme nuevamente útil, ayudar a las señoras con sus pesados canastos, bultos y maletas. Sentir el bullicio, la alegría de los viajeros, el dolor de una despedida y el chirrido inconfundible de la locomotora, y luego, el humo a la distancia.

Llegar al puerto con la algarabía de gaviotas revoloteando entre las embarcaciones, el inconfundible olor a mar por todas partes, las redes remendadas al sol junto a la ilusión de la próxima incursión. Transitar por entre los botes arrojados en la playa y deleitarme leyendo sus nombres. Algunos me sugieren secretas historias de amor: “Delfina I”, “Angélica Hermosa”. Sentarme en una proa y hacerme a la mar, surcando raudo las olas y traer un pez dorado para cada uno de nosotros.

Me gusta mirar a los pescadores, hombres fornidos, de piel rugosa e historias sin tiempo. El mar se les ha impregnado en los ojos, la roca en sus manos, el horizonte en sus dientes y una tempestad en los cabellos.

Pasar a la escuela donde un universo de conocimientos encerrados se abrió a mentes ansiosas y fructíferas; compartiendo el pan y la lección del profesor que brota de las páginas impresas.

Llegar al parque somnoliento de árboles caprichosos y aves sinfónicas, en donde pincel Maestro pintaron los más bellos colores.

Y después la plaza, siempre con estudiantes revoloteando, el viejo fotógrafo, los multicolores globos, los helados y las golosinas.

Todo es maravilloso cada día. Andar y andar, soñar y soñar. Regresar al asilo radiante y todos podrán ver en mis ojos cansados y sin luz mis andanzas cotidianas.

Y esta noche soñaré otra vez con mi barrio, con mi calle favorita. Esa que nos vio crecer y jugar. Esa que esta tarde afloró en una esquina y me habló de sus cosas con voz grave y añosa, gastada por el polvo y el viento. Escuché cordialmente sus lejanas alegrías y tristezas presentes , de haber sido ella el centro de reunión de desgarbados muchachos, de haber presenciado en tantas noches de luna el encuentro de secretas pasiones o en una tarde de lluvia ese beso que se escurrió por la alcantarilla. Oírle decir de su entusiasmo por reñidos encuentros futboleros. Ella, fiel hincha, observaba corretear a sus “ídolos” tras el balón improvisado. Después nos tendía sus amplias veredas para el descanso, participando en chispeantes y sabrosos comentarios; riéndonos estrepitosamente hasta el ocaso.

Oírle decir de la soledad de sus noches nostálgicas, inquietante por los ronquidos de algún vagabundo ebrio, que atraído por las cálidas aceras se durmió soñando que linda sería la vida si estuviera toda plantada de viñedos.

Dormiré plácidamente esta noche junto al vicioso de mi calle... ¡Ah, pero mañana si que no me olvido de decirle al enfermero que una rueda de mi silla esta floja!

Antonio Andalué

Octubre 26 de 2009

martes 27 de octubre de 2009

Enrique Silva Rodríguez - Coronel

Arriba de una Micro

Creo que me estoy volviendo loco.

No sé a ustedes
Pero a mí
Me pasa una cosa rara, muy rara, arriba de las micros
Sobre todo si voy sentado a la ventana
Mirando para afuera
Mientras el paisaje y las ideas
Se acarician y se funden
Irresponsablemente.

Por ejemplo esta mañana
Una mujer como un harapo hambriento y seco
Se apareció de pronto en la hediondez
De las pesqueras en Lo Rojas
Y se lavó la cara en una poza en la vereda

Y junto a la mujer había un quiltro flaco
De una flacura de palote
Como un niño carcomido por la roña de lo Rojas
Y el quiltro me miró
Moviéndome la cola
Con la cabeza de un pescado
En el hocico.


Me pasa una cosa rara muy rara arriba de las micros.

Porque después y de repente
En medio de mi soledad
Esa cosa rara muy rara
Como víbora o tarántula
Despelleja su evidencia
Y ahora no me acuerdo
Si era una mujer o era un harapo
Bebiendo el agua de una poza en la vereda
Lo que vi.

Ni me acuerdo si a su lado había un quiltro flaco
O había un niño
Famélico
Mirándome
Llevándose a la boca
La cabeza de un pescado.




Leyenda

Porque canté
Como los perros que le ladran a la luna
Allá
Sobre el pantano
Y fue quedándose
Lo sé
De quiltro en quiltro
Mi canción en la jauría.

Porque canté
Como una rana
Como un grillo
Y fue quedándose asimismo
De rana en rana
Y de grillo en grillo
Cada uno de mis versos la marisma.

Porque canté
Porque escribo
Porque en ti pude
Hacer el amor como un perro
Con aquella luna espléndida
Y fuimos ciénaga tú y yo
En la humedad y la penumbra.

Porque canté
Porque escribo
Porque tarde mal y nunca verso
Una puerta se me abre entre las sombras
Y entro en esa claridad
Como en tu sexo.




Mujer como el Mar

Yo conozco una mujer que es como el mar

Viene y se aleja esta mujer como una ola
De su misterio azul
A la marisma solitaria que me habita

Viene y se aleja esta mujer como una ola
Y es una alegría alegre tan alegre
Cuando llega y se desnuda
Con la nitidez de un barco
En la mirada del náufrago

Porque trae tanto de la playa esta mujer a mis orillas
Tanto maramor lame mi lecho
Que se espuman
Sus senos en mi boca
Que se olan en mis manos
Sus caderas
Que me areno entre sus piernas

Y penínsulo
Su pubis.





La piel de la Culebra

Este viejo pellejo que se desgarra a flor de piel
Por culpa de este otro pellejo inesperado y reciente
Que de tan hondo viene y se establece
En un espacio y tiempo nuevos
Proyectándome

Ese ser desconocido que soy y sigo siendo
De pellejo en pellejo
Elásticamente

Este lugar entre la forma y el aire
Que me desangra y me sutura
De un solo beso

La sinrazón que me exhala y me queda después

Esta angustia que me abraza
Y me machaca hueso
Médula
Sustancia
Y que me escupe feto
Fruto
Sortilegio





Los Bichos

Y no obstante lo ominoso del gusano
Que se nutre larva y transfigura
En el sueño putrefacto de los muertos

Y no obstante el espantoso escarabajo estercolero
Que en las fecas nace se consagra y reproduce

Y no obstante la lombriz que mutilada
Regenérase en sí misma
Semidiós y necrofílica
Casi humana

Y no obstante bicharraco sabandija y alimaña
Y no obstante lo baboso lo ciempiés lo erizado lo coraza

Y no obstante la lanceta y la ponzoña
La trompa que supura y atenaza
Yo venero entre los bichos
Tres virtudes que no tengo:

Su amor con las raíces

Esas extremidades capaces de hacer música y volar

Y tanta
Tanta luz en un poco de luciérnaga.




Amalia

Llévame al bosque encantado
Toma mi mano y llévame al bosque de los aromos enanos
Antes que anochezca
Ahora que la nube se pone su pijama colorado
Y en el patio
Nos guiñan el ojo las manzanas
Desde los manzanos japoneses

Yo sé que aún recuerdas
Como sólo en sueños yo recuerdo a veces
El silencio aquel del cual brotaba el trino de los pájaros
Que entonces no era el trino de los pájaros
El tiempo en que la luz remonta el vuelo
Y desde la luz que se nos va
Acude por nosotros la benéfica negrura de la vida

Muy dentro de mí
Yo quería que este fuera la nostalgia de la luz
Y no un poema
Pero no puedo ensombrecerme ante un gesto de luciérnaga
No me nace entristecer en tu presencia

Tú eres la blancura apenas mancillada por el mundo

Llévame al bosque encantado
Toma mi mano
Y entremos al bosque de los aromos enanos
Como la semilla empujada
Por el beso de la lluvia entra en la tierra
Y se despierta
Allí donde las brújulas
No tienen otro Norte que los sueños.




Aproximaciones al Misterio

Te regalo mi abeja
Su vuelo
Su espolón
Su cáliz

Mi amor es simple y circular
Como la vida
Como el sueño de la abeja

Mi amor es un niño remoto
Que jugando a las bolitas
Le dio cuerda al firmamento

En El principio
La Luz rompió los cántaros sagrados
Y el semen salpicó las escaleras
Chorreando los peldaños seculares

Los óvulos flotaban en el Cosmos

Amar amor
Es simplemente
Abejas y estrellas
Cometas y estrellas.




Desde el Velador

Desde el velador
Sentado encima de los libros
Alguien me mira

De ese fantasma en sepia
Me llega el tango que cantaba mi padre
Con la palidez del número seis
En la camiseta de Deportes Lota Schwager
En un retrato que teníamos
Hace tiempo
En nuestra casa en Maule

La nostalgia cae por los cuatro costados
Y se va detrás de una pelota perdida
En el corazón de la infancia

Desde el velador
Sentada encima de los libros
Alguien me abraza

De aquella luz viuda me llega
La imagen de mi madre
Zurcida al traqueteo de la máquina
Quemándose los ojos a las tres de la mañana

(Un invierno roba tejas
la corona de goteras)

Y mientras la lluvia cae por los cuatro costados
Y su pie cae sobre el pedal
Y la aguja cae sobre la cuenta de la luz
La cuenta del agua
Las tripas y los trapos
A nosotros se nos van desempañando las auras
Y nos vamos quedando dormidos
Con la frescura del pan en la panera de mañana

Desde el velador
Sentado encima de los libros
Un solo ser me mira
Un solo sol me abraza.



In-Trascendencia de los Perros

Los perros me aman
Porque yo me veo en ellos como en un espejo
Y ellos
Que no saben de espejos
Me miran y me ven como a un perro


Yo canto escribo poemas
Domestico palabras y perros
Ellos ladran aúllan gimotean

Yo trazo mapas en todas direcciones
Socavo el cielo con un ojo
Me miro la pelusa que tengo en el ombligo

Ellos comen y duermen mean y cagan
Van y vienen con un palo en el hocico
Van y vienen persiguiendo a los autos

Yo conjeturo teorizo enloquezco
Yo invento el amor
Me enamoro fornico trasciendo

Ellos se encelan aparean y amamantan

El universo es simple entre los perros
Se fundamenta
En la pura memoria de olores y lugares

Un día
La noche los atropella y se mueren
Sin saber qué mierda pasa
Se mueren
Y a mi se me eriza la piel de repente
Con tanto perro medio muerto en las calles
Con tanto perro reventado en los caminos

Porque yo no quiero morir como un perro

Y entonces los perros
Empiezan a salir de la muerte
Con un palo en el hocico
Y se echan en mi pecho
Y me pasan la lengua por el alma
Y a mí me va naciendo una sed desconocida insaciable
Tengo hambre tengo miedo
Y estoy solo
He perdido el rastro a casa y llueve
En la negrura del bosque
Veo una luz a lo lejos
De la luz viene el silbido del amigo que me llama

Y yo corro ladrando hacia la luz
Batiendo la cola
Seguro
Contento




Hombre con una Flor en la Oreja


Debajo de mi pecho
La llama de una vela languidece
Los brazos del encino se deshojan
Y la tarde esconde su farol
Mientras un perro muerto llora

Tú eras
Sencillamente
Un hombre sol
Con tanta claridad en la camisa
Que toda soledad era tu casa
Y todos los silencios un columpio

Has regresado al bosque Jorge
Te veo claramente
Colmando las raíces
Hálito
Sustancia
Semilla de la poesía
Humus del verso
Música que emana de la hondura de la tierra
Y sale por las grietas
Sale por los árboles
Y pálidamente es un insecto
Una hoja
Un brote
La mano de la niña que de pronto
Me pone una flor en la oreja.



Elevación del Pescado

Uno pesca algo de verdad
Cuando descubre un pescado
En la mesa de la cocina
Y vislumbra
Que hay un misterio en eso

Un misterio ahí
En la repugnancia de las tripas
En la súbita imagen del pescado
Que de escama en escama
Se eleva y multiplica
Simplificándolo todo:
Las matemáticas
La astronomía egocéntrica
El misterio de un orden
El misterio de un pez
De un pescado que camina
Y que de tanto caminar
Ha llegado a la luna

El misterio de la rueda en todo orden de cosas
El misterio de una rueda vetusta
Anterior al misterio de una rueda más grande todavía

La eternidad el círculo
El círculo que es círculo
Y eternamente círculo en el agua
Cuando cae la piedra
Cuando cae la bomba

El resorte

La espiral

El resorte y la espiral

La espiral que sujeta el alma a su cuerpo
El cuerpo a su madre

El resorte en el ombligo de Dios
La Vía Láctea que se abre como una hoja
El universo que se encoge igual que un anciano

La espiral de la carnada moviéndose en el fondo
El resorte del anzuelo entre las branquias
La rueda en el puño que trae un cuchillo
El círculo de la olla las cucharas y los platos


La rueda el círculo el resorte la espiral
En los intestinos del gato
Que se come mi cabeza.




Noctámbulo

La noche me mira con su único ojo

Y a mí de repente se me ocurre
En el ojo del cráneo
Y en el ojo del pecho
Que un enorme gato negro
Clava en mí
Su pupila incandescente
Y que esa pupila incandescente
Ese enorme gato negro
Sabe quién soy
Sabe que hago en este mundo

Sabe por qué me muevo así tan bien
De nicho a feto y de feto a nicho en la noche oscura

¿Por qué de pronto siento
que lo oscuro y yo nos conocemos
no importando de qué lado de la noche
nos miremos ojo en ojo?

A veces pienso
Que soy hijo de lo oscuro
Un bastardo de la noche
A quien la noche alumbra

A veces pienso
Que noches como esta
No son sino la escoria
Siempre viva
De un remoto
Y secreto
Amor edípico.




Hombre con el Lápiz en la Oreja

Soy el hombre con el lápiz en la oreja
Torpe intento de faquir y curandero
Donde piso brotan valles y desiertos
Llanos y mareas, parques y tormentas
Faros en la niebla, luces cegadoras

Soy el hombre con el lápiz en la oreja
Vengo herido lentamente de ternura
Con un rastro de famélicas palomas
Una baba de gametos y bemoles

Soy el hombre con el lápiz en la oreja
Me declaro:
Fugitivo prisionero de lo efímero
Esa histeria

Soy el hombre con el lápiz en la oreja
Me voy yendo
Poco a poco cada noche
A la noche inevitable
La de todos
Simplemente la de todos








ENRIQUE SILVA RODRÍGUEZ (Concepción, 1961): Todo el tiempo le ha gustado escribir. Piensa que escribir poesía es una forma de magia. Una especie de sortilegio indescifrable. No porque escribir poesía sea un ejercicio no real, sino porque escribir poesía es un impulso real e irreal. Lo que lo hace un misterio en esencia. Y por lo tanto fuente inagotable de curiosidad y fantasía. Tiene 42 años. Vive en Maule, Coronel. Trabaja como cualquier ser humano de este mundo. Suele sorprendérsele diciéndole a los niños de alma que la belleza existe, que la belleza nos pertenece y gozamos del derecho natural e inalienable a la belleza. Resumiendo: predica algo así como una religión incomprensible, una suerte de locura transparente. O sea, que sigue jugando al Viejito Pascuero, su primer gran oficio.

miércoles 22 de julio de 2009

Agustin Benelli - Concepción

RELOJ DE ARENA



I


Los marineros navegan con su alimento de estrellas
Cubren los mares con su alfabeto de sal
En su orilla errante transita el poeta con su reloj de arena
Sus ojos buscan en el equinoccio la grafía de un ave celeste
Mientras una chispa con su sangre colorea el crepúsculo.

En el aventurado pasar de los días
Su mano inventa un agua que tiembla
Que se agita en el surco subterráneo del deseo.

El lirio ha dejado de florecer
Anochece y las aves abandonan su vuelo.



2

Sentado en un banco miro la ciudad con mis hojas de papel
Intento escribir palabras con la medida de la razón
Pero no hay nada nuevo bajo esas luces de neón
El mandamiento de la belleza es un acto inevitable.

Los jilgueros bajan silenciosos
Por la cola de un cometa
Aterrizan en mis zapatos con sus frentes henchidas de voces y deseos
La que tiene alas de oro refulgente
Semilla de otro espacio
Ángeles y serafines de otros misterios.



3

Una lágrima con su belleza de agua
Me hace escribir con vehemencia
Su gota es flecha
Metal que busca su origen.

El címbalo bajo el mar rastrea la nota perdida
La roca que lleva tu nombre
La palabra que define con certeza mi destino.



EL SOL DE LOS NAVEGANTES

El cielo azul
Un planeta celeste a la distancia
El nuestro
El único
Que rodea el espacio
No sólo del ojo
Sino del oído también.

En la roca más alta
Mira el sol de los navegantes
Admira el fulgor en su justa lejanía.

Busca en oriente y occidente
La verdad de la materia que calcina.

Perpetuo viaje circular que nos ilumina
Conciencia y razón de toda medida.