Un aporte CIC

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Arte y Cultura

Junto a Neruda con Rimbaud

“A la aurora, armados de una ardiente paciencia,
entraremos a las espléndidas ciudades”.

martes, 27 de octubre de 2009

Enrique Silva Rodríguez - Coronel

Arriba de una Micro

Creo que me estoy volviendo loco.

No sé a ustedes
Pero a mí
Me pasa una cosa rara, muy rara, arriba de las micros
Sobre todo si voy sentado a la ventana
Mirando para afuera
Mientras el paisaje y las ideas
Se acarician y se funden
Irresponsablemente.

Por ejemplo esta mañana
Una mujer como un harapo hambriento y seco
Se apareció de pronto en la hediondez
De las pesqueras en Lo Rojas
Y se lavó la cara en una poza en la vereda

Y junto a la mujer había un quiltro flaco
De una flacura de palote
Como un niño carcomido por la roña de lo Rojas
Y el quiltro me miró
Moviéndome la cola
Con la cabeza de un pescado
En el hocico.


Me pasa una cosa rara muy rara arriba de las micros.

Porque después y de repente
En medio de mi soledad
Esa cosa rara muy rara
Como víbora o tarántula
Despelleja su evidencia
Y ahora no me acuerdo
Si era una mujer o era un harapo
Bebiendo el agua de una poza en la vereda
Lo que vi.

Ni me acuerdo si a su lado había un quiltro flaco
O había un niño
Famélico
Mirándome
Llevándose a la boca
La cabeza de un pescado.




Leyenda

Porque canté
Como los perros que le ladran a la luna
Allá
Sobre el pantano
Y fue quedándose
Lo sé
De quiltro en quiltro
Mi canción en la jauría.

Porque canté
Como una rana
Como un grillo
Y fue quedándose asimismo
De rana en rana
Y de grillo en grillo
Cada uno de mis versos la marisma.

Porque canté
Porque escribo
Porque en ti pude
Hacer el amor como un perro
Con aquella luna espléndida
Y fuimos ciénaga tú y yo
En la humedad y la penumbra.

Porque canté
Porque escribo
Porque tarde mal y nunca verso
Una puerta se me abre entre las sombras
Y entro en esa claridad
Como en tu sexo.




Mujer como el Mar

Yo conozco una mujer que es como el mar

Viene y se aleja esta mujer como una ola
De su misterio azul
A la marisma solitaria que me habita

Viene y se aleja esta mujer como una ola
Y es una alegría alegre tan alegre
Cuando llega y se desnuda
Con la nitidez de un barco
En la mirada del náufrago

Porque trae tanto de la playa esta mujer a mis orillas
Tanto maramor lame mi lecho
Que se espuman
Sus senos en mi boca
Que se olan en mis manos
Sus caderas
Que me areno entre sus piernas

Y penínsulo
Su pubis.





La piel de la Culebra

Este viejo pellejo que se desgarra a flor de piel
Por culpa de este otro pellejo inesperado y reciente
Que de tan hondo viene y se establece
En un espacio y tiempo nuevos
Proyectándome

Ese ser desconocido que soy y sigo siendo
De pellejo en pellejo
Elásticamente

Este lugar entre la forma y el aire
Que me desangra y me sutura
De un solo beso

La sinrazón que me exhala y me queda después

Esta angustia que me abraza
Y me machaca hueso
Médula
Sustancia
Y que me escupe feto
Fruto
Sortilegio





Los Bichos

Y no obstante lo ominoso del gusano
Que se nutre larva y transfigura
En el sueño putrefacto de los muertos

Y no obstante el espantoso escarabajo estercolero
Que en las fecas nace se consagra y reproduce

Y no obstante la lombriz que mutilada
Regenérase en sí misma
Semidiós y necrofílica
Casi humana

Y no obstante bicharraco sabandija y alimaña
Y no obstante lo baboso lo ciempiés lo erizado lo coraza

Y no obstante la lanceta y la ponzoña
La trompa que supura y atenaza
Yo venero entre los bichos
Tres virtudes que no tengo:

Su amor con las raíces

Esas extremidades capaces de hacer música y volar

Y tanta
Tanta luz en un poco de luciérnaga.




Amalia

Llévame al bosque encantado
Toma mi mano y llévame al bosque de los aromos enanos
Antes que anochezca
Ahora que la nube se pone su pijama colorado
Y en el patio
Nos guiñan el ojo las manzanas
Desde los manzanos japoneses

Yo sé que aún recuerdas
Como sólo en sueños yo recuerdo a veces
El silencio aquel del cual brotaba el trino de los pájaros
Que entonces no era el trino de los pájaros
El tiempo en que la luz remonta el vuelo
Y desde la luz que se nos va
Acude por nosotros la benéfica negrura de la vida

Muy dentro de mí
Yo quería que este fuera la nostalgia de la luz
Y no un poema
Pero no puedo ensombrecerme ante un gesto de luciérnaga
No me nace entristecer en tu presencia

Tú eres la blancura apenas mancillada por el mundo

Llévame al bosque encantado
Toma mi mano
Y entremos al bosque de los aromos enanos
Como la semilla empujada
Por el beso de la lluvia entra en la tierra
Y se despierta
Allí donde las brújulas
No tienen otro Norte que los sueños.




Aproximaciones al Misterio

Te regalo mi abeja
Su vuelo
Su espolón
Su cáliz

Mi amor es simple y circular
Como la vida
Como el sueño de la abeja

Mi amor es un niño remoto
Que jugando a las bolitas
Le dio cuerda al firmamento

En El principio
La Luz rompió los cántaros sagrados
Y el semen salpicó las escaleras
Chorreando los peldaños seculares

Los óvulos flotaban en el Cosmos

Amar amor
Es simplemente
Abejas y estrellas
Cometas y estrellas.




Desde el Velador

Desde el velador
Sentado encima de los libros
Alguien me mira

De ese fantasma en sepia
Me llega el tango que cantaba mi padre
Con la palidez del número seis
En la camiseta de Deportes Lota Schwager
En un retrato que teníamos
Hace tiempo
En nuestra casa en Maule

La nostalgia cae por los cuatro costados
Y se va detrás de una pelota perdida
En el corazón de la infancia

Desde el velador
Sentada encima de los libros
Alguien me abraza

De aquella luz viuda me llega
La imagen de mi madre
Zurcida al traqueteo de la máquina
Quemándose los ojos a las tres de la mañana

(Un invierno roba tejas
la corona de goteras)

Y mientras la lluvia cae por los cuatro costados
Y su pie cae sobre el pedal
Y la aguja cae sobre la cuenta de la luz
La cuenta del agua
Las tripas y los trapos
A nosotros se nos van desempañando las auras
Y nos vamos quedando dormidos
Con la frescura del pan en la panera de mañana

Desde el velador
Sentado encima de los libros
Un solo ser me mira
Un solo sol me abraza.



In-Trascendencia de los Perros

Los perros me aman
Porque yo me veo en ellos como en un espejo
Y ellos
Que no saben de espejos
Me miran y me ven como a un perro


Yo canto escribo poemas
Domestico palabras y perros
Ellos ladran aúllan gimotean

Yo trazo mapas en todas direcciones
Socavo el cielo con un ojo
Me miro la pelusa que tengo en el ombligo

Ellos comen y duermen mean y cagan
Van y vienen con un palo en el hocico
Van y vienen persiguiendo a los autos

Yo conjeturo teorizo enloquezco
Yo invento el amor
Me enamoro fornico trasciendo

Ellos se encelan aparean y amamantan

El universo es simple entre los perros
Se fundamenta
En la pura memoria de olores y lugares

Un día
La noche los atropella y se mueren
Sin saber qué mierda pasa
Se mueren
Y a mi se me eriza la piel de repente
Con tanto perro medio muerto en las calles
Con tanto perro reventado en los caminos

Porque yo no quiero morir como un perro

Y entonces los perros
Empiezan a salir de la muerte
Con un palo en el hocico
Y se echan en mi pecho
Y me pasan la lengua por el alma
Y a mí me va naciendo una sed desconocida insaciable
Tengo hambre tengo miedo
Y estoy solo
He perdido el rastro a casa y llueve
En la negrura del bosque
Veo una luz a lo lejos
De la luz viene el silbido del amigo que me llama

Y yo corro ladrando hacia la luz
Batiendo la cola
Seguro
Contento




Hombre con una Flor en la Oreja


Debajo de mi pecho
La llama de una vela languidece
Los brazos del encino se deshojan
Y la tarde esconde su farol
Mientras un perro muerto llora

Tú eras
Sencillamente
Un hombre sol
Con tanta claridad en la camisa
Que toda soledad era tu casa
Y todos los silencios un columpio

Has regresado al bosque Jorge
Te veo claramente
Colmando las raíces
Hálito
Sustancia
Semilla de la poesía
Humus del verso
Música que emana de la hondura de la tierra
Y sale por las grietas
Sale por los árboles
Y pálidamente es un insecto
Una hoja
Un brote
La mano de la niña que de pronto
Me pone una flor en la oreja.



Elevación del Pescado

Uno pesca algo de verdad
Cuando descubre un pescado
En la mesa de la cocina
Y vislumbra
Que hay un misterio en eso

Un misterio ahí
En la repugnancia de las tripas
En la súbita imagen del pescado
Que de escama en escama
Se eleva y multiplica
Simplificándolo todo:
Las matemáticas
La astronomía egocéntrica
El misterio de un orden
El misterio de un pez
De un pescado que camina
Y que de tanto caminar
Ha llegado a la luna

El misterio de la rueda en todo orden de cosas
El misterio de una rueda vetusta
Anterior al misterio de una rueda más grande todavía

La eternidad el círculo
El círculo que es círculo
Y eternamente círculo en el agua
Cuando cae la piedra
Cuando cae la bomba

El resorte

La espiral

El resorte y la espiral

La espiral que sujeta el alma a su cuerpo
El cuerpo a su madre

El resorte en el ombligo de Dios
La Vía Láctea que se abre como una hoja
El universo que se encoge igual que un anciano

La espiral de la carnada moviéndose en el fondo
El resorte del anzuelo entre las branquias
La rueda en el puño que trae un cuchillo
El círculo de la olla las cucharas y los platos


La rueda el círculo el resorte la espiral
En los intestinos del gato
Que se come mi cabeza.




Noctámbulo

La noche me mira con su único ojo

Y a mí de repente se me ocurre
En el ojo del cráneo
Y en el ojo del pecho
Que un enorme gato negro
Clava en mí
Su pupila incandescente
Y que esa pupila incandescente
Ese enorme gato negro
Sabe quién soy
Sabe que hago en este mundo

Sabe por qué me muevo así tan bien
De nicho a feto y de feto a nicho en la noche oscura

¿Por qué de pronto siento
que lo oscuro y yo nos conocemos
no importando de qué lado de la noche
nos miremos ojo en ojo?

A veces pienso
Que soy hijo de lo oscuro
Un bastardo de la noche
A quien la noche alumbra

A veces pienso
Que noches como esta
No son sino la escoria
Siempre viva
De un remoto
Y secreto
Amor edípico.




Hombre con el Lápiz en la Oreja

Soy el hombre con el lápiz en la oreja
Torpe intento de faquir y curandero
Donde piso brotan valles y desiertos
Llanos y mareas, parques y tormentas
Faros en la niebla, luces cegadoras

Soy el hombre con el lápiz en la oreja
Vengo herido lentamente de ternura
Con un rastro de famélicas palomas
Una baba de gametos y bemoles

Soy el hombre con el lápiz en la oreja
Me declaro:
Fugitivo prisionero de lo efímero
Esa histeria

Soy el hombre con el lápiz en la oreja
Me voy yendo
Poco a poco cada noche
A la noche inevitable
La de todos
Simplemente la de todos








ENRIQUE SILVA RODRÍGUEZ (Concepción, 1961): Todo el tiempo le ha gustado escribir. Piensa que escribir poesía es una forma de magia. Una especie de sortilegio indescifrable. No porque escribir poesía sea un ejercicio no real, sino porque escribir poesía es un impulso real e irreal. Lo que lo hace un misterio en esencia. Y por lo tanto fuente inagotable de curiosidad y fantasía. Tiene 42 años. Vive en Maule, Coronel. Trabaja como cualquier ser humano de este mundo. Suele sorprendérsele diciéndole a los niños de alma que la belleza existe, que la belleza nos pertenece y gozamos del derecho natural e inalienable a la belleza. Resumiendo: predica algo así como una religión incomprensible, una suerte de locura transparente. O sea, que sigue jugando al Viejito Pascuero, su primer gran oficio.

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