Un aporte CIC

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Arte y Cultura

Junto a Neruda con Rimbaud

“A la aurora, armados de una ardiente paciencia,
entraremos a las espléndidas ciudades”.
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jueves, 5 de mayo de 2011

CAROLINA ALEJANDRA TORRES CARTES, Concepción





POEMAS DE CAROLINA ALEJANDRA TORRES CARTES

  1. Tres de la mañana, martes doce

La Poésie
- mis queridos amigos – la petite Poésie
Requiere (como diría un cierto autor francés) de encanallarse todo lo posible
Por que es, aquí y ahora
Para juntar bríos
Como una taza bajo la lluvia.

La Poésie lo consume todo – señoras y señores - lo contiene todo
Es la realidad libre
Desnuda y de lengua desatada
Pérfido animal salvaje
Incontenible oleaje circular
Que revuelve los sesos
Mareando al que la enfrenta

Es la destinada a caer como bala
Sobre algún ojo distraído
Desperfilando la imagen primera
Creando paisajes irrepetibles
Que duran un segundo
Y estallan.

No existe principio para una letra ardiente
Es un anillo constante
Un ocurrir a ojos abiertos
Un Dionisio a carcajadas y un Apolo blanquecino
Jugando póker
Como si nada.

El no entender, perder caminos
El hambre y frío de cada día
Un desdeñar la vida a sus espaldas
Y un éxtasis completo al roce de sus labios

Esto es poesía: quien la probó lo sabe.










2. Lunes ocho, cuatro AM
(A la muestra fotográfica “Disenchanted playroom” de Wolfram Hahn)

De todo lo que está bajo el cielo
(Tazón de leche, cereales derramados, cuchara lunar)
De todo lo que se llama a si mismo MANIFESTADO
Hay algunos puntos observables y olfatibles
Que destacan por motivos no descritos e inexplicables
Sobre el tapiz terreno
Y cuando a veces, uno se fuma 200 porros
(Suena una campana desde muy lejos)
O trescientos, o quinientos
La mirada queda atrapada, por alguno de esos puntos
Con el ardor de la llave sobre la cerradura
Busco y encuentro (dos puntos)
Un animal trepa la higuera
He aquí la cola de un gato
Y miau miau dice el gato
Y yo lo sigo tiempo abajo
Caminando con las manos
En una reversa cámara lenta
Barriendo el piso con el pelo
El espacio se trasforma
Se repliega sobre si mismo
Engulléndose enfurecido
Los ojos secos avisan el pestañeo
Y baja el parpado
Y sube el parpado
Una cámara frente a mí
Wolfram Hahn
Una foto.
Y baja el parpado
Y sube el parpado
Estoy de pie junto a la higuera
Enfrente: la casa desierta.
De todo lo que está bajo el cielo
(Cola fría, escarcha gris, papel azul)
De todo lo que se llama a si mismo INMANIFESTADO
Hay algunos puntos observables y olfatibles
Que destacan por motivos no descritos e inexplicables
Sobre el tapiz terreno.




3. El oficio

En este asunto especifico, el tema que nos convoca
No hay necesidad de valentía
O de trasformaciones sociales

El oficio consiste más bien
En sintonizar correctamente
La radio mística implantada en el pecho abierto
Que han llamado POESIA algunos hombres;
Pronunciando ESA-ESE con desidia
Escupiendo en los principios
Abriendo bien la boca a las finales
Pero sin saber que hacen
O a quien llaman

Ni la valentía ni las transformaciones sociales
He dicho
Que tengo miedo, sufro de vértigo
Tanto como ayer y nunca menos
Soy la niña bajo la oscuridad absoluta
En espera del cataclismo nuclear anunciado

Bajo las sabanas, sobre los colchones
Bajo el cielo negro, sobre la tierra de mi nacimiento
Yo jugaba a crear objetos.
Como esa casa blanca y ese lago que humedecía arenas intocables
Frutos del miedo a la noche y a las formas monstruosas.

Nosotros, los incompletos
Los desdibujados en el orbe
Los que perdemos la vida por cada letra
Y la vez, como si fuera poco
Ganamos un paraíso momentáneo verso a verso

Nosotros, los abandonados
No hemos alimentado a nadie
No hemos cambiado el mundo
Se han blandido espadas, eso es cierto
De modo ornamental
Nuestras cuchillas carecen de filo y son de palo.

El asunto, el tema que nos convoca
Consiste más bien en un juego de niños
Por eso a veces lloramos y destrozamos objetos
Para al menos conciliar el sueño
Un rato.
4. La cura

Si cada centímetro cúbico de mi odio, pudiera convertirse en solo UN granito de arena                                                                                                          
El universo seria playa bañada por la alegría vuestra
Construiríamos nuevas costas de pacifico y de atlántico.

Cuando camino por las oscuras calles
Con la mirada más cabrona nunca antes parida por mujer alguna
Los transeúntes pueden oír a kilómetros cada pisada mía
Peso más que un rinoceronte
Peso unas cien mil toneladas

Tengo olor a campo de concentración nazi
A fuerza armada revolucionaria colombiana
A guerra civil española
A Irak
A Darfur
A banderita chilena banderita tricolo- or chamuscada sobre la moneda del 73’

Dejo la biblioteca hedionda a guerra antigua,
A batalla contra los bárbaros
Contra los chinos
Contra los indios
Contra los negros
Contra usted, mijita linda, que lee con sus lentes de marco grueso

El concepción pañuelo, ya no puede contener, el hoyo negro supermasivo de rabia                                  
Que me chorrea por las narices, como en día de resfrio y sin plata para un antigripal caliente

Cuando llueve así - precisamente como hoy -
Soy mucho peor que el chacal de nahueltoro
Derribo edificios como enemigo de power ranger
Y ni Zordon podría detenerme si tuviera brazos o piernas
Y no fuera solo una cabeza Gigante - parlante
Soy de aquellos que vienen de otras galaxias a tirarle rayos láser a los niños buenos

Si no fuera por los audífonos, que en este preciso momento me detienen
Iría directo a robar una B16
Luego me treparía sobre la catedral a matar moros
Y si no fueran moros poco importa
Por que verdaderamente, yo no discrimino

Una mosca posa sus múltiples patas sobre mi cabeza
Hoy no escribo
Y suena The cure en la radio horizonte.


5. Y salirse con la suya

No debo decir que te quiero, en un poema
El hacerlo, iría en contra de todo lo bueno, bello o digno de alabanza
Que puede caber en un papel.
Puedo dar muchas vueltas
Y hacer distintas señas
Puedo describir tu cuerpo
Desnudarte y cubrirte de grafemas
Puedo hablar de tus manos, de tus pies, de tus ojos
Del miembro viril que ostentas entre las piernas, de tus orejas, de tus agujeros nasales

Puedo escribirte de adentro hacia fuera
Más no puedo decir que te quiero
Al menos no en un poema.

Se espera de mí una cosa diferente,
Un derrame de creatividad magistral
Que deje bien parados a los escritores muertos, vivos y pre-vivos

Corro el riesgo mortal
De ser apuntada con el dedo
Y que se me requiera en la corte de las letras
Por parte de un jurado inquisitivo

De pipa y boina
“críticos”
“criticones”
Con aspecto de sorpresa ingrata.

Por esa razón y muchas otras
Para no ser tildada de inconsciente, de escritor de plaza publica
De señora peliteñida lectora implacable de poesía rosa
Y de mamarracho baboso
No diré cuanto te quiero, Pablo
Al menos no, en un poema.


RESEÑA

CAROLINA ALEJANDRA TORRES CARTES, Concepción, 1986.
Alumna de Derecho de la Universidad Católica de la S. Concepción, su obra poética y narrativa figura en la Antología Ante Lucem, de los alumnos del Taller de Literatura de la escritora y profesora Ingrid Odgers Toloza, Balmaceda Arte Joven 2010.

viernes, 3 de octubre de 2008

Vacío escarchado

Nadie espera cuando en la playa llueve

Esperar que alguien llegue cuando tienes los ojos cerrados, frente al mar y tus pies aguantan respirar en el agua y la arena rasguña la piel como lágrimas ácidas, es una ridícula necesidad humana. Ridícula porque todos la tienen, mas nadie se atreve a respirar de los silencios de alguien que espera, con los pies fríos de cansada esperanza. Y todos prefieren quedarse tirados en la arena antes que atreverse a encontrar lo desconocido. (Yo lo hago para eliminar miedo).

La palabra no siempre es verbo, por estos lados y por estos tiempos es más adjetivo -y calificativo-. Por eso se silencia cuando se espera, cuando se busca, cuando se despide. La mente expresa con palabras inexistentes.

Y siempre que se abren los ojos se desea mirar atrás, aunque se está seguro que no hay nadie, al menos para ti. Volteas, pero para volver. Detestas haberte adentrado más de lo debido, porque los pantalones remangados no sirvieron para salvarse de mojarse. Aunque por dentro, te hubiese dado lo mismo sumergirte entero, sólo para tener la certeza de que si ves agua en tus ojos no son lágrimas, sino sal y al fin sentirte un poco más vivo.




RESEÑA

Vacío escarchado vive en Talcahuano, tiene 18 años. Cursó su enseñanza media en el Colegio Adventista de Talcahuano.

PREMIOS Y DISTINCIONES:
En el año 2005 obtuvo tercer lugar en el Concurso de cuentos "NARRATIVA FANTÁSTICA" organizado por la Biblioteca Viva en conjunto con el Museo Bellas Artes, en el 2006 un reconocimiento en el concurso de la Universidad Católica para alumnos de terceros y cuartos medios, modalidad cuento y en el año 2007 el primer lugar en el mismo concurso.


sábado, 19 de enero de 2008

Violeta Cáceres - Poeta de San Pedro

Poema XI

Hay en el bosque bañado de laguna
Un winka solo

Hermoso y solo y me mira,

Casi niño winka me mira pintando lejanías,
Delgado como walle nuevo y alto
Su piel asoma greda desleída,
Greda suave asoma su pelo y me mira.
Yo lo veo, sólo lo veo y tiemblo
Es él, todo reencuentro y tiembla,
Iñche mapu, mapu ullcha, mapu domo,
Yo tierra, yo arco, yo ovillo
Yo varilla y me destenso
Y mi flujo interior se tensa con el suyo,
Sonidos de agua salen de su boca
De agua mansa y conocida
Y callada espero sus decires.



Poema X

Pastorea el cherufe su reclamo
Señal cae de fuego y yo descifro
De un lado a otro lado, lo descifro
Una soy y rupu epeum soy una sola
Sendero de estrellas soy una sola
Plateada ruka y wenu lewfu
Y veo de este lado de mi desnudo brazo
Veo
Noche
Luna
Frío
Norte
Mal
Y yo, la mujer,
Veo de este otro lado de mi desnudo brazo
Veo
Día
Sol
Calor
Sur
Bien
Y el hombre que anhelo
Apuntando dirección de los misterios,
Veo la copa de mi sagrado árbol
Apuntando dirección de los misterios,
Treftrefun, treftrefun, treftrefun,
El latir de mi corazón
Reconozco en lo que reconozco
Apuntando dirección de los misterios.



Violeta Caceres

lunes, 12 de noviembre de 2007

Isabel Larraín - Poeta de Concepción

VOLVER A SADNES

Vida mañana muéstrame.
Soñar simétrico hoy quiero.

Quizás si te contara
masturbaciones rojas
a eso de la tarde en domingo,
y quietud
quietud después
bendiciendo la mano que supo
y no tuvo piedad conmigo.

Esta ciudad quiere tragarme
en su inconclusa razón.

Desencuentro frente al espejo,
crudo
en estas horas
insistiendo ser viejo
con la clara sensación
que he perdido una vez más,
el juego de los días.

****

Ritmo
Interior
la palabra un sonido
sordo hueco hondo
grita la concavidad de un ojo
ante el ojo de la muerte.

Luego el beso,
-dame tu lengua, después una lágrima.

***

Una gota gris
penetra mi gris cuerpo
animal domado
y no por el tiempo

***

Dejen morir al muerto
déjenlo tirado allí.
no limpien el vómito de palabras
ni espantes sus moscas carroñeras.
Dejen morir al muerto
no crean la promesa de sus ojos
volverá a los mismos pasos.

Déjenlo tirado allí
y una vez bien muerto
recuperemos el oro de sus dientes.

De Los esfuerzos y oficios

A qué herirse
Si al final
Entre las piernas somos lo mismo:
Una sola condena a cada paso

***

Algo más que tiempo
se ha perdido
en este oficio de respirar
se cruza por un aprendizaje inútil
Inhala
velocidad ritmo imagen
Exhala
de ti mismo el resto
una y otra vez

**************
DE LOS ESFUERZOS Y OFICIOS

Así, el oficio
de portar heridas
se hacer arte solitario
en este campo de los caídos.

De los oficios
paso a paso
con la certeza de avanzar
me doy de bruces
en huellas pasadas.

Un amplio tramo del desierto
para el caído,
en el oficio de comenzar
a su orígen vuelve la piel
y su temor a la herida.

Tamaño oficio el de escribir
como si el ojo no fuese quedando ciego
y el vidente con el corazón endurecido.

El cuerpo en su faena con el límite
como si el sentido se pudiese acariciar.

En el esfuerzo del silencio
pasa la palabra
retumba
el eco del dolor
no amaneció
la fase que acunaba un deseo
en el esfuerzo del silencio
cae,
la posible voz.

Algo más que tiempo
se ha perdido
en este oficio de respirar
se cruza por un aprendizaje inútil
inhala
velocidad ritmo imagen
exhala
de ti mismo el resto
una y otra vez.

LAS CALLES DE SADNES
(fragmentos)

Dejen morir al muerto
déjenlo tirado allí.
No limpien el vómito de palabras
ni espanten sus moscas carroñeras.

Dejen morir al muerto
no crean la promesa de sus ojos
volverá a los mismos pasos.

Déjento tirado allí
y una vez bien muerto
recuperemos el oro de sus dientes.

Hay alguien que piensa
en la muerte
de morir cada paso.
Alguien los ve
caminar las calles intentando saludos.

Alguien siente sus ojos
clavar las miradas.
Alguien oye
plegarse los gemidos en la piel
y aferrar sus manos en nuestros cuerpos.


BREVE RESEÑA

Isabel Larraín, Concepción, 1964.
Ha publicado Volver a Sadnes Editorial Génesis 1989, De los esfuerzos y oficios 1994 y el Camino más alto, LOM 1999. Ha escrito artículos críticos para diarios y revistas especializadas en literatura y ha dictado diversos talleres literarios. Estudia Literatura en la Universidad Arcis

sábado, 22 de septiembre de 2007

Cristian Lagos Troncoso- Hualpén

SONETO DEL EBRIO DURMIENTE

(a G. T.)


Soy la tabla más desnuda de la barra
que te extraña en el reposo cuando estabas
protegido por Morfeo, do tus babas,
como mares, estilábanse bizarras.


Soy la tabla, pero no causal del sueño
negligente que acurruca a su costado
a los ángeles durmientes embriagados
exiliándose de sí, sin ser su dueño.


Soy testigo de ti mismo, soy tu cama,
el sopor, la extinción de tus dos soles,
la mañana, el sinfín de tus alcoholes,

el descanzo que tu corazón reclama.
Tú, el durmiente, el que pierde los controles
con Dionisio apagando los faroles.



RESEÑA

Cristian Lagos Troncoso (Hualpén, 1977), Profesor de Filosofía, Licenciado en Educación, escritor, actor, editor del Centauro al Revés, ha trabajado en montajes teatrales y audiovisuales.

miércoles, 15 de agosto de 2007

RICARDO ESPINAZA-CONCEPCION

Detrás de la sala
Un viejo ha rodado al vacío
Vicente Huidobro


Se fundió el personaje y su protagonaje
el actor ya no interpreta más
el otro-el mismo o el doble en el papel tal cual
en el poema y documental
Sin reflejo por el suelo quebrado el espejo
sangrando el ombligo pus cerebral
Vuelto en bolsa al mosqueRío sin momificar



Ni entumecidas ni estupefactas
restos vidriosos arrollando aluminio iluminado
ligeramente falsos restos vidriosos
falsamente tullidas reflexivas e inflectas
entumecidas i estupefactas
arrollando obviedades
como tripas de máscara a lengua y baba
como tiempos volteados a espacio y estaciones



He visto
que me atan con un hilo de sangre
podrida y podrido la voz a mi ombligo
un nudo en la garganta
que no soltó ni antes de amamantar el intestino
y he visto a un perro y a un hombre
y nos he visto por ahí
en las pantallas de un flippero Teatro Dante
o en el cine Volta de Dublín
sin que tu mano se posara en mi hombro
sin que el óbolo se posara en mi ojo



En la estación sobran escenas como estas
fotografías entre los espejos
más allá de los solsticios, más allá del equinoccio
una imagen que no se proyecta al infinito
miles de fotografías en los diarios del mundo
de rostros desconocidos en los papeles del mundo
de rostros que nadie ve a diario rodando con el mundo
de rostros que no son
nos





* * *





Selección de:

DER BLAUE REITER

Y utopía fue el veterinario
Roberto Bolaño

Como un caballo en pena
como una imagen o símbolo en pena
como una metáfora penándote la espera
como una portada mirándote las venas
como un herrero equivocado se reitera



Por dónde no anduvo la huella desta espuela
larga y ondulada como
una serpiente
como la prolongación de la tercera pierna
se arrastra larga y erecta entre los pasos
perdidos
de tu voz y tu alma
de tu palabra,
quizás
de tu palabra



Viéronle pastar cardo y espina
riza del pienso le viste pastar a la madera
y buscabas tu nombre otra vez inscrito
otra vez la huella que comiste
y el naufragio
tragando
ocultamente tragando



Recuerdan la fotografía de la plaza
central,
nombremos central la plaza de la fotografía
nombremos por nombrar simplemente
central a la plaza de la fotografía
Sin nombre la fotografía de la plaza central
recordamos la fotografía
Recordamos y recuerdan sin nombre ni nombrar
cuál de los dos con más vidrio en la mirada
cuál de los dos con más aserrín por el hocico
cuál de los dos con el deseo espiritual más embalsamado
en la postrera sonrisa postal
y potrero
intensamente intenso
potrero postal posando



Cabalgando en escoba ibas lamiendo
por el suelo y el aire ibas lamiendo
la ceniza húmeda en la lengua desta falacia
en tu sombra de hueso y paja
en tu sombra muda de hueso músculo sangre y paja
saboreas el fósil de la angustia virgen
navegas como el señor de su montura y el alambre
el don de la media tripa en intensa fachada
y el relevo del miedo
Solitariamente ambiguo te cabalgas
Te alimentas con hostias y eres hostias líquidas
múltiplos múltiples del que no se confiesa en la permuta ni a sí mismo
o deste u otro modo en la explosión
de la nostalgia que agoniza y
del trabajo armado en la memoria
Te relinchas te muerdes y desbocas
te alienas a ti mismo
sin saberlo



Cómo armar caballo en chino
cómo dibujar caballo en chino según
made in
nos arman y vamos
nos dejas y vamos
dibujados por niña y ya no estamos
made in
inventando un recuerdo made in
Nombrados sin ser.



Con la duración veloz
con la duración del suspiro veloz casi
con la improvisación veloz casi
el jinete y el caballo que cabalgan duro
se vomitan
a su horario movimiento que circulan
se vomitan y devotan al fervor escrito
sin cobrar compensa alguna
duro y parejo se vomitan y devotan y recabalgan
juntos y por separados
y disparejos en la unidad
y por atrás
le llevan
le rehierven vuelta en carrusel de charqui
empozado en charqui el carrusel
le rehierven los huevos de ojos revueltos
refritos
trayendo los huevos que cómo te explico
Reventando la duración



En vano
recuerdas tu infancia y tu nombre
en vano
recuerdas tu muerte otra vez en vano
como un epitafio ausente en una fosa sin hocico
En vano das rienda suelta al recuerdo
En vano ves el silencio relinchar
otra vez
en el abismo turquesa y
en la memoria de quién no escribe aquí
otra vez
En vano



Con miradas escénicas nos vemos obrar
en la quietud inundante del despido recuerdo y adiós
en la armonía frágil del espíritu prefabricado para nombrar
en un caballo para ser citado y afamado
un caballo para los días feriados
en santa devoción reflexiva
Sentado en un caballo bonito de moda
caoba
y anticuado a la hora y en la hora del barniz
Un caballo ceniciento y helado
en el vaivén de tus manos
El invento de una metáfora y cabalgar
en la mirada del templo
en la imaginación que te tranquiliza
en el vaivén de tus manos
por la hora de la búsqueda
por la madera del papel
por la necesidad del invento
y su dominio
por la instrucción en otra lengua
y su dominio
por el consuelo necesario del galope
miope
y la reiteración de todo esto
de todo esto
de todo
esto
esto



Domando la expresión de tu sonrisa
relinchas tu libertad en el terciado del soporte
la productiva dicción de caballos de madera
mudos
virtuales
como el tiempo que lo observa
galopante por tu ombligo
que por templos de escenarios y espejismos
Galopante por tu ceja va el madero
por tu pecho
Lo prehecho rehecho está
un caballo ahorcándose en la cruz
hipándome la voz
como algo que ya no tiene nombre

lunes, 18 de junio de 2007

CONCEPCIÓN COMO MITO-ENSAYO-TOMÁS HARRIS

Comisión Bicentenario

Revisitando Chile: identidades, mitos e historias

Concepción, 16 de enero de 2003

CONCEPCIÓN COMO MITO

Tomás Harris

Consideraremos la noción de “mito” como una serie de relatos de tipo cosmogónico y cosmológicos, de carácter fundacional e identitario, analógicos y ahistóricos, de carácter considerablemente coercitivo y cuyo estatus se asienta en su longevidad, es decir, su impronta arquetípica y arcaica, lo que los sitúa como constantes en una serie de repeticiones de carácter de presuntas respuestas necesarias a necesidades afectivas, que, no obstante, obedecen a una comunidad codificada socialmente más que al individuo aislado. En suma: el lado onírico de la Historia, su fetalidad y su fatalidad, sus Edipos y sus Antígonas, sus Teseos y sus Ulises; pero, también, sus Quetzaltcoatl y sus Chaac Mol, sus imbunches y sus Pincoyas.

Así planteados estos acuerdos preliminares, casi todos consensuados tanto en la situación como en la función del mito en términos generales, ¿cómo pensar una ciudad contemporánea, como Concepción del 2003, año en el que nos situamos, como un mito, más bien, como una serie de mitemas que constituyan una suerte de capas geológicas que vayan dando identidad mítica a la ciudad, junto a su identidad histórica y social? Es decir ¿dónde ubicar la noción de mito, que carga con el peso sancionador de lo arcaico, o si se quiere de una sedimentación narrativa de una larga data, para aplicarla a una ciudad que apenas cumple quinientos años dentro de un continente, América, que, también apenas alcanza esta edad?

Propongo como tentativa de acercamiento a una ciudad contemporánea americana, Concepción de Chile en este caso, como mito, siguiendo a Roger Caillois en su ensayo “Paris, mito moderno”, agregando este inexacto y evasivo adjetivo, para mirar a la ciudad de Concepción como mito moderno, dado que me parece aún algo aventurado redefinir esta modernidad y pensar Concepción como mito posmoderno, aunque tal vez los rasgos a los que nos acerquemos correspondan más a esta segunda concepción de la Historia, en tanto a un Estado agónico, que la dicha aún utópica que presupone la modernidad, en esta perspectiva más de tres veces recusada.

Uno e los epígrafes que abre el texto de Caillois es de Balzac: “Los mitos modernos se comprenden aún menos que los mitos antiguos, aunque estamos devorados de mitos.” No me cabe duda que compartimos la angustia que manifiesta Balzac en el siglo XIX, ahora, en el siglo XXI, y tal vez con más ahínco; pero de esta constatación me interesa un aspecto: ya en el siglo XIX un escritor de ficción, de novelas, como Balzac, aceptaba la existencia de “mitos modernos”, aunque sean ininteligibles y profusos, tal y menos como lo son actualmente.

Caillois comienza su ensayo con una afirmación tópica, pero necesaria: “Uno de los aspectos más desconcertantes de los mitos, ciertamente, es esta: se ha comprobado que en numerosas civilizaciones, os mitos han respondido a necesidades humanas suficientemente esenciales para que sea irrisorio suponer que han desaparecido. Pero, en la sociedad moderna, difícilmente se ve con qué se satisfacen esas necesidades y cómo se garantiza la función del mito.

La pregunta que se hace Caillois, fundamentalmente, es de qué manera leer París como la ciudad que funda el mito urbano moderno, es decir, por qué vías del imaginario, o “cómo pensamos el mito en la categoría del imaginario” en la ciudad moderna. Este punto me parece fundamental: el mito fue y continúa siendo, un fenómeno que se sitúa en el ámbito de lo imaginario y que, sobre todo ahora, tendemos a considerarlo en un espacio fenomenológico distinto al histórico, por no decir opuesto. Analogía en contraposición a principio de identidad. Circularidad en oposición a linealidad. “Para responder a esta interrogante” -agrega Caillois- al punto nos vemos tentados a señalar la literatura.”; pero un nuevo problema aparece inmediatamente ante nuestro autor, en el hecho de que hay que ser cautelosos en un ámbito, el mitológico, que no responde de ningún modo al orden estético, es decir a la búsqueda que consideramos propia e intrínseca de la literatura y todo arte, en primer término, la estética, la búsqueda de lo “bello” sea cual sea su manifestación en una época determinada. Se impone acá una contradicción inhibitoria: en tanto que la literatura es expresión del individuo, por lo tanto expansiva y fundamentalmente trasgresora, el mito pertenece por definición a lo colectivo, justifica, sostiene e inspira la existencia y acción de una comunidad, de un pueblo, de un gremio o de una sociedad secreta”. Surge aquí uno de los aspectos más extensos del mito: la culpabilidad sagrada.

Frente a este problema surge nuevamente la interrogante: ¿cómo puede la literatura, es decir la literatura considerada como alta”, aquella que se guía y persigue motivaciones estéticas, y que se manifiesta míticamente, sólo cuando logra zafarse de la coerción mítica, es decir cuando ésta se diluye, languidece o se hace pura retórica, lograr fundar una ciudad, París en el caso de Caillois, no sólo desde una perspectiva individual y volitiva, sino también colectiva? La respuesta de Caillois es en el punto en que se intersectan los conceptos de “alta literatura” y “baja literatura”, es decir, cuando el folletín tipo Fantomas o Los misterios de París de Eugenio Sue entran en escena y coexisten con textos como El spleen de parís o Los pequeño poemas en prosa de Baudelaire, que, además fue un autor prohibido en su época tal como Flaubert; cuando el problema vuelve a plantearse a escala de lo colectivo y “sin que, propiamente hablando, se pueda pensar en el mito la literatura también se constituye en una fuerza, comparable por ejemplo con la prensa, pero situada en el imaginario puro, que sin duda actúa de manera infinitamente más indirecta, difusa, y sin embargo ejerce una presión de la misma naturaleza y casi de la misma superficie útil.”

Se me preguntará que cómo la literatura podría parangonarse a la prensa, y más, cumplir una función de utilidad pública para poder asimilar este tipo de imaginario al mito. Acepto la duda, es más me la planteo yo mismo, pero asumo que, por el momento, y con voluntad, debemos plantearnos una cuestión de grados, de intensidades, de tempo de compenetración de la literatura con el colectivo – parte de él- y, sobre todo, de contexto.

El asunto radica, para Caillois, en que en el contexto del París de fines de siglo XIX, existe una confluencia entre la literatura letrada y la popular: una confluencia, donde, en una misma época y en un mismo país, las mismas tendencias, los mismos impulsos y si es preciso agregar, los mismos mitos, recobran una aureola de prestigio a la manea de un tráfico de influencias.

Es importante en este punto situar el eje, por decirlo así, desde dónde parte mi propuesta de una lectura de Concepción como mito moderno: desde el corte republicano del golpe de Estado de 1973. No es una elección política, sino más bien sociológica, pero sobre todo literaria y subjetiva –es la elección de un escritor, de un poeta- . Tanto los aspectos contextuales del país y la ciudad, como la pertinencia literaria, convergen a este punto axial: en primer lugar, la Ciudad de concepción, que a fines de los años 50 y durante los 60 había sido una ciudad situada a la vanguardia de la época tanto políticamente como literariamente, y sólo por dar los ejemplos más significativos cito los encuentros realizados por Gonzalo Rojas en la Universidad de Concepción entre los años 58 y 62, el nacimiento y expansión de Movimiento e Izquierda Revolucionario (MIR) y el Teatro Universitario de Concepción (TUC), fue en poco menos de un año, transformada en la tierra baldía y sumida en la oscuridad cultural y el terror político. Desmantelado casi todo el movimiento universitario, con razias y exoneraciones, encarcelamiento y exilio, quedó sumergida la capa geológica tal vez más rica vivida por Concepción en el siglo recién pasado y se le superpuso otra, totalitaria, que yo llamaría la de la tragedia que involucró tanto al colectivo como al individuo. Sobre este espacio de desmantelación del imaginario y de la vida privada y colectiva hubo que inventar, es decir, de alguna forma u otra, reemprender la tarea de construir un imaginario nuevo desde el individuo, pero sin prescindir del colectivo, desde la literatura, a falta de prensa u cualquier otro medio escrito oficializado o censurado. Creo que eso es en parte mitificar a través de la poesía. Otro aspecto: desde fines de los setenta, desde escritores como Severo Sarduy, Manuel Puig, Eduardo Gudiño Kieffer, en parte algunas novelas de José Donoso como La misteriosa desaparición de la marquesita de Loira o los escritores de la “Onda” mexicana y poetas chilenos de la generación del 60’ incluían en sus textos, indistintamente, lo que hasta el momento se había considerado formas “bastardas” de los mass media, como el folletín, el cine de género, los poemas que se abrían al mundo de los primeros encuentros sexuales adolescentes, etcétera. Estos aspectos, más otros de carácter de respuestas identitarias, abrieron paso a una necesidad teórica de saber dónde estábamos, cuál era nuestro contexto, qué desechar y qué incorporar en una tradición textual interrumpida en el país.

Situados en esta tierra yerma, tipo Eliot, la primera pregunta que hubo que hacerse fue cual era nuestro contexto, si ya la situación histórica estaba bastante clara: totalitarismo y guerra sucia, represión y silencio. La respuesta, por lo menos a mí, me llegó a través de un poema de Gonzalo Rojas, como una especie de revelación o, si se quiere, de reverberación: “Orompello”: allí estaba mi ámbito apareciendo como una visión, una imagen, como en todo poema revelador: la ciudad, el espacio urbano, la calle de las relaciones eróticas equívocas, “los tercos adoquines” que sobrevivían desde la Colonia, premodernos y en todo su esplendor, y esa calle lúgubre con nombre de Caquice mapuche, con sus fachadas retorcidas y descascaradas. El espacio urbano se abría así como no un telón de fondo, si no el locus mismo donde debía proferirse, ocurrir, devenir nuestra poesía, desde una contextualización metafórica y metonímica.

Las Zonas de peligro, como titulé un libro publicado durante los ochenta, metaforizaba en el ámbito urbano donde se desplegaba su escritura, y una guerra interna real en Chile, generalizada en todo el territorio nacional, donde el desconocimiento o, peor, la borradura del otro, primero por motivos ideológicos y, posteriormente, sólo por no ser yo sino otro, reproducía lo que Tzevtzan Todorov en “El descubrimiento e América”, llama “el descubrimiento que hace el yo del otro”, en este caso, en el descubrimiento de América, como una reacción a la frustración de la Utopía aúrea que traía el español en sus imaginación medieval en relación a América: del descubrimiento del otro al desconocimiento del otro como semejante, como otro que coparte los mismos rasgos de humanidad con yo: “Al comienzo del siglo XVI los indios de América, por su parte, están bien presentes, pero ignoramos todo de ellos, aun si, como es de esperar, proyectamos sobre seres recientemente descubiertos imágenes e ideas que se refieren a otras poblaciones lejanas. El encuentro nunca volverá a alcanzar tal intensidad, si ésa es la palabra que se debe emplear: el siglo XVI habrá visto perpetrarse el mayor genocidio de la historia humana.” Es el basamento de la violencia latente en la barbarie americana, manifestándose como una constante sangrienta en el decurso de nuestra historia, que Octavio Paz analiza tan lúcidamente en Posdata, en relación a la mataza de obreros y estudiantes en la plaza de Tlatelolco, en Ciudad de México, el año 1968.

Durante los años setenta y ochenta, aunque tal vez no lo sabíamos con exactitud, estábamos habitando no es espacio de la épica sino el de la tragedia: la verdad es que esta tragedia, desde el imaginario del yo, en este caso el lírico, pudo empeñarse en desarticular y rearticular la ciudad de Concepción en sus múltiples segmentos geológicos: cerro, plaza, barrio universitario, lagunas, río Biobio, estación de ferrocarriles, Cerro Chepes –o La Cruz- el cementerio General, sus bares viejos y destartalados -el Cecil, el León, el Yugo- que ya no existen, porque Concepción es como La ciudad de las últimas cosas de Paul Auster, donde el paisaje urbano cambia con una vertiginosidad exasperante, tanto por lo terremotos como por el progreso y sus consecuencias. De todas formas, este reconocimiento de la ciudad , este nombrar en nuestros poemas Concepción y reiterar su nombre, fue fijando, en este corte axial, una cartografía y, a la vez, una mítica, para la ciudad, a la que se sumaron los mitos preexistentes al 11de septiembre de 1973. Así, poetas como el mismo Gonzalo Rojas, Gonzalo Millán, Carlos Cociña, Mario Milanca, Tulio Mendoza Bello, Ramón Riquelme, Carlos Decap, Nicolás Miquea, Juan Pablo Riveros, Edgardo Jiménez, Javier Campos, Egor Mardones, Alexis Figueroa, Omar Lara, Jaime y Enrique Giordano y otros poetas más jóvenes, -y si estamos en el ámbito del mito, también poetas secretos y apócrifos, como Pisan, de Tomé, que dejó su único poema en los muros de esa ciudad: “Vote x Pisan” y la performance de su muerte por agua en las mismas costas tomecinas- y Osvaldo Caro, perteneciente a la poesía secreta de Concepción- deambulan aún en los bares y calles de antaño, haciendo resonar el deseo abolido por esos tiempos a remotos, pero tan actuales, como este día de hoy.

Retomando las afirmaciones de Caillois: “Dicho lo cual –en el párrafo anterior- sin duda parecerá aceptable afirmar que, desde esta perspectiva, existe una representación de la gran ciudad, con poder suficiente sobre imaginaciones para que nunca se plantee el problema de su exactitud, creada enteramente por el libro y sin embargo lo suficientemente difundida para formar parte ahora de la atmósfera mental colectiva y poseer como consecuencia cierta fuerza coercitiva. En ella se reconocen ya los caracteres de la representación mítica.”

Por ahora valgan estas tentativas preliminares, en tanto queda pendiente un trabajo de inmersión en los textos poéticos para ver como han ido construyendo capa a capa la geología mítica de la ciudad de Concepción.

miércoles, 13 de junio de 2007

HOMENAJE A :ALFONSO ALCALDE-TOMÉ

Autoretrato Nº 1

Hoy no estoy
escapé de la hora mundial
y no tengo piel
me desalojé
y soy lo que voy nombrando
y voy en lo que va volando
y creo en lo que sigo mintiendo

Muro del aire y de las edades
no me detengas!
en un puñado llevo la sorpresa
de los huesos, el azar, la posibilidad
el cálculo, la suma, la puerta de una vida,
el riesgo, la sangre que más tarde
me edificará, de paso en el trigo.

Pero sigo transparente
y caigo en mi nombre
crucificado y estacionario
como una carta en el ojo
de la amada.

Soy el incongruente
el que no alcanza en su espejo
el que se evade de su racimo
y desde afuera lo ataca
y desde adentro lo niega.

¡Vámonos Alfonso -me digo-
en la mudanza sin término
con los bártulos del cielo
hasta la muerte secreta
donde mi mujer está
también naciendo
y por fin me acomodo
tomo sus pulsaciones,
incorporado al arco de sus senos
armado en la torre de sus muslos
levantado en la onda de su entrega
y cuando por fin la completo
sé que existo,
y ya no soy sino lo que ella ordena:
una mano que escribe
y otra que va borrando.


Habíamos nacido el uno para el otro

En realidad habíamos nacido
el uno para el otro.
Jamás tuvimos un "sí" o un "no".
Comíamos los dos de un mismo plato.
Ella leía, yo dormía.
La transfusión de ideas era magnífica.
La parentela se daba la mano los domingos.
Hacíamos intercambio de empanadas y pequeños
planes sumamente económicos; comprar maní; leer
una revista, hacer un viaje en ferrocarril.
No hay que complicarse la existencia.
Ese era el slogan favorito.
Y ya ven ustedes el resultado.
Para ponerle el broche de oro a nuestra
felicidad salíamos a dar una vuelta por el barrio.
Mostrábamos nuestros querubines.
Ella de taco bajo y yo sin corbata,
tal como si nos hubieran sacado de un cuadro.
Solo nos faltaba hablar.
El sol nos revestía de gloria y no era para menos.
La radio invadía nuestro espíritu
con esos gloriosos avisos de Juicio Final, cantados.

Siempre estábamos en comunicación:
Buenos días, ¿como está usted?
Buenas noches. Bien gracias. ¿Y su familia?
Bien. ¿Y la suya?
Pero envejecemos juntos. De eso
no hay duda. Otros tienen su propio infierno.
Acércate porque tengo frío. Estas son
las tentaciones que matan. Te conozco de memoria.
Me conoces de memoria. El tiempo cambia, antes
llovía más seguido. Nos gustaba mojarnos. Eramos
jóvenes. Léeme, por favor el pronóstico
del tiempo: el norte claro...
Buenas noches, querida. Dale cuerda
al despertador. ¿Cerraste todas las puertas
menos una? Mañana será otro día.
Mañana será otro día.
Mañana...


Marilyn Monroe Que Estás en El Cielo

Esta es la triste historia de
una de las mujeres más
hermosas de todos los tiempos
y que los negociantes bautizaron
con el nombre de
Marilyn Monroe.

Parcelaron su cuerpo
y su alma,
trataron de cerrarle
la boca
y su inteligencia
y abrir su escote...
hasta lo imposible.

Morir es la noticia


Salmo del Progenitor

No es que me dé vergüenza recordarlo.
Ahí viene mi padre poniendo en orden
las herramientas antes de fabricarme.
Siempre tan exagerado para sus cosas:
asegurando a sus amigos que mascaría
el mar o desclavaría las estrellas

para hacer mellizos
en menos que canta un gallo.


El día que llegó dispuesto
a emprender la hazaña
le trajo un regalo a mi mamá.
Eran flores de papel y ella movía
sus grandes ojos donde nadaba libremente
el resto del mundo.

Entonces mi papá la tomó de la mano
y yo escuchando
tiritando a la intemperie
con mi cargamento alerta
de huesos y ojos alrededor.

Todo es posible. Escoger a ciegas
el destino de 100 años, pedir un capricho
mientras
se derrumban las galaxias,
borrar siempre un nombre en la arena,
sentir como el rocío
la primera tibieza de la vida
y golpear una puerta y ser recibido
como después de un largo viaje.

Luego escuché el disparo inicial.
Se pusieron a levantar mis cimientos.
Mi padre moviendo el barro como si fuera
el sencillo pan del Universo
y mi madre llorando y sufriendo
sabiendo de antemano todos los dolores
de cabeza que le iba a ocasionar
tan pronto como naciera.

Y tal como lo predijo, así no más fue.

NOTA BIO-BIBLIOGRAFICA

Nacido en Punta Arenas (1923), se trasladó desde muy joven al centro del país. Periodista, escritor y poeta, viajó en numerosas ocasiones al extranjero, muchas veces con afanes de aventura. Autor de una treintena de libros en distintos géneros literarios, desde poemas hasta cuentos, novelas, biografías, relatos infantiles, dramas, comedias, reportajes y documentales. Sus obras más conocidas son "Balada para una ciudad muerta", que tuvo una presentación de Pablo Neruda (1947, edición que retiró de las librerías), "Variaciones sobre el tema del amor y de la muerte" (1958), "El panorama ante nosotros", (1969), "Ejercicio sobre el tema de la rosa" (1969), además de "Alegría provisoria", "Consagración de la pobreza" y "El áuriga Tristán Cardemilla". Falleció en la ciudad de Tomé, en 1992. Una vez expresó: "A veces cuesta pensar que habiendo escrito 30 libros y teniendo otros 30 terminados, no tenga amigos escritores. Soy un olvidado, nadie sabe quién soy".












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