Un aporte CIC

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Arte y Cultura

Junto a Neruda con Rimbaud

“A la aurora, armados de una ardiente paciencia,
entraremos a las espléndidas ciudades”.
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lunes, 18 de junio de 2007

JAVIER BELLO-CONCEPCIÓN


II


La forma en que está vacía la noche

la forma en que se desfonda su rostro cuando acude la oquedad a los rincones

el modo en que los rostros de plata se desfondan si asisten a esa misma oquedad y en ella sólo temen

(los rostros de los amigos se desfondan, los otros permanecen inmóviles, veloces pasajeros que detienen la nada)

y el cuerpo que la visita sonando la ocarina, promulgando la débil vibración de la vida con su paso de danza

es al mismo tiempo un cuchillo que abre el dorso de su mano y la deja sangrar

es al mismo tiempo una garza que no bebe pero la deja sangrar hasta que se queda dormida el vino de la fosforación

el vino del que somos olvidados

mientras los rostros beben y beben de la herida

escuchamos el canto de las mujeres negras

el canto de las viejas mujeres con hocico de cerdo que nos llaman al sueño y nos devoran

y entonces, entonces descubrimos que esas grandes señales son producto de la radiación.

La forma en que se encuentra la noche

la forma en que la abandona la persona y el perro, animal de la persona

y el hombre que es mordido por los canes en los grandes rosales prohibidos.

Brilla, brilla la imagen destrozada donde descansan los yesos

la forma en que se queda la noche, vacía en la percusión de lo ajeno.

No importa lo que tú ves al fondo, sólo interesan los rostros confinados en el rincón

(recuerda, la noche está vacía)

allí tú mueves la mano y alguien te contesta si es que los fantasmas conocen el vestigio de la luz y en la llama se han puesto los vestidos y aparecen, con harina o fermento de maíz en las manos, con restos de azufre en los pies.

No importa lo que tú ves al fondo sino que la noche se vacía en las esquinas devoradas

cuando se habla de la verdad en los cuartos y los niños y los conejos se conocen

ellos reciben pájaros en el corazón y ramas de ciruelo, ellos reciben pájaros y cestos con membrillos para perfumar las alacenas

hasta que todo es para ellos producto de la radiación.


Yo no sé lo que ocurre pero quiero decir lo que veo

estamos ahora en un lugar donde los invitados encuentran su propio error y no huyen y eligen un enigma y no un arma

y disparan entonces y la alcoba se llena de pistoletazos perdidos

y la noche, después de la visión del vacío, es igual al terror de los gritos que perforan el tiempo y dejan escapar todo el viento de las grandes montañas

y el mundo es del color de un agujero parecido a la noche

y la noche se vacía allí donde los peregrinos dejan de mirar los revólveres.


Yo no sé lo que ocurre pero cada mueble de la habitación se parece a la muerte

la muerte se parece a la silla y la mesa a la muerte y la vitrina y la silla se parecen entre sí y hasta el patio acude solitario a su color predilecto

que es el lento color de la muerte, ese color donde todo está sentado, ese color sentado a donde llaman los jueces

y entonces entro y descubro que hablo de mi casa y mi casa se parece a la muerte

y todo allí es producto de la radiación.

Las cosas no deberían existir si lo pensamos

alguien que escribe no tendría por qué existir si lo pensamos

ni ese cuarto en que escribe ni el silbo con que conversa ni las cosas que dicen sus palabras tampoco tendrían que existir si lo pensamos

pero he aquí que éstas viven y que éste vive y que éstas ya no huyen

no huyen de la vida a la muerte

no huyen de la vida a la muerte como las personas que sienten zumbar en su oído la hélice de la piedad y miran y no ven más que el hueco que dejan sus cuerpos al salir de las mantas.

Las cosas no deberían existir

pero están puestas donde las vemos para espantar el fulgor del vacío

porque alguien escribe en una habitación y sus palabras son caballos, son heridas, son caballos que lloran y se parecen a Cristo

y ese rostro es el rostro desfondado donde aúllan los signos

y ese rostro es producto de la radiación.

a la memoria de Ángel Escobar

LA JAULA DE LAS HOJAS DE TÉ

En esto me pasé todo el verano, viendo llover sus rostros con olor a humedad.

De vez en cuando todavía me sumerjo en sus ojos.

Los huesos son minerales, puedo ver.

Esto es lo que esperaba.

No la carta de la mentira,

no las patas del león,

no los agujeros sin calma,

sino estos enseres que nacen de sus rodillas,

huecos y plumas, un pájaro dado vuelta al revés

que sirve para adivinar y cantar alabanzas,

los animales delgados del jardín, los tallos finos

de la premonición.

Esto es lo que veo y lo que puedo decir,

entro en una cabeza y provengo de todas.

Sus miradas no me ven, yo los veo por dentro.

Esta es mi jaula, soy el buceador de personas

y no puedo evitar tener piedad de toda esta selva de sangre,

de todas las redes de pesca que atrapan mariposas de lluvia.

Es la hora del té, y sé que ese sol es el hambre.

Intento ver las cosas y dibujarlas en mí,

estoy adentro de todos estos muebles callados,

de todas estas armaduras que tienen un nombre

y palpitan para decir que son nada.

Mientras sujeto el hilo que alimenta la mitad del cerebro

y el aerolito solo de la culpa, inútilmente unidos

la vena seria de voz ronca cecea y balancea

la otra mitad del cerebro que se ahoga,

la otra mitad que se hunde y no conozco

y no quiero tener.

Cuando hay naufragio adivinar la forma del cuerpo es difícil,

sostenerla en la mano peor.

Mejor aceptar la desnudez que este hilo que se adultera tantas veces como le es posible, articular una fuerza distinta a la de la materia sobre la misma materia

y verla aparecer con constancia,

hacer pesar la luz, pero no derramarla.

El límite es el uso callado de esa filtración en el aire,

una grieta en las listas de desaparecidos,

una última pequeña quebrazón en las tinieblas.

No hay que llorar por estas personas fijas ni por aquellas que encarnan,

no conocen la lluvia, dicen, pero yo sé que mienten

y arañan una mano que hay detrás del sol.

Ya no sirve hacer ruidos en esta oscuridad

si la tierra es negra en todas partes

y alimenta con muerte a los muertos

y a los vivos con la tierra de una sola flor.

Es la hora del té, éste es un discurso para que yo hable a la hora del té.

Pido permiso para pasar y sentarme en sus huesos

y pulsar lentamente la espiral hasta que vibren sus miedos

y huyan las palomas de lo concreto para no competir

con la abstracción redonda de los mamíferos muertos

que se incendian a orillas de la beatitud.

Conozco el peso de todo lo que hay como de aquello que aquí no se encuentra,

presencia y ausencia dibujan por igual la elipse de mis dominios, toda su intrépida aritmética,

y no celebraré el atardecer con otro alimento que no sea la tristeza.

Es difícil hablar cuando ellos caminan hacia ninguna parte,

la loza quebrada es más sonora que el mar

si confundo los elementos con tanta perfección

en cada oficina de la lluvia.

Yo hablo en la oscuridad como aquél que fue esclavo,

mis dominios son tristes, el viento entra a silbar a las salas,

en las manos ellos se reparten monedas

que sólo mi alma puede devorar.

Esta vez me sumerjo como un ídolo grave

allí donde las piedras se despojan del vuelo

y animadas por la pura costumbre de su imán

dejan caer los pájaros al plato.

Hay que escuchar más hondo, hay que escuchar,

estos ruidos se van quebrando de a poco.

Si agito el hilo y se quema con la velocidad que crece la mentira

del ojo cae una luz que me espera,

pues yo soy sólo un vaho brillante que se acerca a nombrarme,

un puñado de polvo que sostiene la seda con que se prueban las decapitaciones.

Es la hora del té y los comensales se aduermen acodados al borde de la mesa.

Pido permiso para pasar.



NOTA BIO-BIBLIOGRAFICA

JAVIER BELLO nació en Concepción el 25 de octubre de 1972. Es Licenciado en Lengua y Literatura Hispánica de la Universidad de Chile. En esa misma casa de estudios conformó el "Grupo Códice" y colaboró en la publicación del boletín "Cave Canem", en la revista "Licantropía" y en la antología Códices, de la que es coautor. En 1987 publicó el poemario La noche venenosa (Concepción, Letra Nueva) y en 1989 fue antologado en Las plumas del colibrí. Quince años de poesía en Concepción. Ese mismo año publicó el poemario La huella del olvido. En 1992 fue becario de la Fundación Pablo Neruda, y en 1994, con La rosa del mundo (Santiago, Lom, 1996) obtuvo el primer premio en la categoría inéditos de los "Juegos Literarios Gabriela Mistral". Entre 1997 y 1998 cursa el Doctorado en Literatura Española Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid. En este último año obtiene un accésit en el "Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma" con el poemario Las jaulas, que será editado por la Editorial Visor.

CONCEPCIÓN COMO MITO-ENSAYO-TOMÁS HARRIS

Comisión Bicentenario

Revisitando Chile: identidades, mitos e historias

Concepción, 16 de enero de 2003

CONCEPCIÓN COMO MITO

Tomás Harris

Consideraremos la noción de “mito” como una serie de relatos de tipo cosmogónico y cosmológicos, de carácter fundacional e identitario, analógicos y ahistóricos, de carácter considerablemente coercitivo y cuyo estatus se asienta en su longevidad, es decir, su impronta arquetípica y arcaica, lo que los sitúa como constantes en una serie de repeticiones de carácter de presuntas respuestas necesarias a necesidades afectivas, que, no obstante, obedecen a una comunidad codificada socialmente más que al individuo aislado. En suma: el lado onírico de la Historia, su fetalidad y su fatalidad, sus Edipos y sus Antígonas, sus Teseos y sus Ulises; pero, también, sus Quetzaltcoatl y sus Chaac Mol, sus imbunches y sus Pincoyas.

Así planteados estos acuerdos preliminares, casi todos consensuados tanto en la situación como en la función del mito en términos generales, ¿cómo pensar una ciudad contemporánea, como Concepción del 2003, año en el que nos situamos, como un mito, más bien, como una serie de mitemas que constituyan una suerte de capas geológicas que vayan dando identidad mítica a la ciudad, junto a su identidad histórica y social? Es decir ¿dónde ubicar la noción de mito, que carga con el peso sancionador de lo arcaico, o si se quiere de una sedimentación narrativa de una larga data, para aplicarla a una ciudad que apenas cumple quinientos años dentro de un continente, América, que, también apenas alcanza esta edad?

Propongo como tentativa de acercamiento a una ciudad contemporánea americana, Concepción de Chile en este caso, como mito, siguiendo a Roger Caillois en su ensayo “Paris, mito moderno”, agregando este inexacto y evasivo adjetivo, para mirar a la ciudad de Concepción como mito moderno, dado que me parece aún algo aventurado redefinir esta modernidad y pensar Concepción como mito posmoderno, aunque tal vez los rasgos a los que nos acerquemos correspondan más a esta segunda concepción de la Historia, en tanto a un Estado agónico, que la dicha aún utópica que presupone la modernidad, en esta perspectiva más de tres veces recusada.

Uno e los epígrafes que abre el texto de Caillois es de Balzac: “Los mitos modernos se comprenden aún menos que los mitos antiguos, aunque estamos devorados de mitos.” No me cabe duda que compartimos la angustia que manifiesta Balzac en el siglo XIX, ahora, en el siglo XXI, y tal vez con más ahínco; pero de esta constatación me interesa un aspecto: ya en el siglo XIX un escritor de ficción, de novelas, como Balzac, aceptaba la existencia de “mitos modernos”, aunque sean ininteligibles y profusos, tal y menos como lo son actualmente.

Caillois comienza su ensayo con una afirmación tópica, pero necesaria: “Uno de los aspectos más desconcertantes de los mitos, ciertamente, es esta: se ha comprobado que en numerosas civilizaciones, os mitos han respondido a necesidades humanas suficientemente esenciales para que sea irrisorio suponer que han desaparecido. Pero, en la sociedad moderna, difícilmente se ve con qué se satisfacen esas necesidades y cómo se garantiza la función del mito.

La pregunta que se hace Caillois, fundamentalmente, es de qué manera leer París como la ciudad que funda el mito urbano moderno, es decir, por qué vías del imaginario, o “cómo pensamos el mito en la categoría del imaginario” en la ciudad moderna. Este punto me parece fundamental: el mito fue y continúa siendo, un fenómeno que se sitúa en el ámbito de lo imaginario y que, sobre todo ahora, tendemos a considerarlo en un espacio fenomenológico distinto al histórico, por no decir opuesto. Analogía en contraposición a principio de identidad. Circularidad en oposición a linealidad. “Para responder a esta interrogante” -agrega Caillois- al punto nos vemos tentados a señalar la literatura.”; pero un nuevo problema aparece inmediatamente ante nuestro autor, en el hecho de que hay que ser cautelosos en un ámbito, el mitológico, que no responde de ningún modo al orden estético, es decir a la búsqueda que consideramos propia e intrínseca de la literatura y todo arte, en primer término, la estética, la búsqueda de lo “bello” sea cual sea su manifestación en una época determinada. Se impone acá una contradicción inhibitoria: en tanto que la literatura es expresión del individuo, por lo tanto expansiva y fundamentalmente trasgresora, el mito pertenece por definición a lo colectivo, justifica, sostiene e inspira la existencia y acción de una comunidad, de un pueblo, de un gremio o de una sociedad secreta”. Surge aquí uno de los aspectos más extensos del mito: la culpabilidad sagrada.

Frente a este problema surge nuevamente la interrogante: ¿cómo puede la literatura, es decir la literatura considerada como alta”, aquella que se guía y persigue motivaciones estéticas, y que se manifiesta míticamente, sólo cuando logra zafarse de la coerción mítica, es decir cuando ésta se diluye, languidece o se hace pura retórica, lograr fundar una ciudad, París en el caso de Caillois, no sólo desde una perspectiva individual y volitiva, sino también colectiva? La respuesta de Caillois es en el punto en que se intersectan los conceptos de “alta literatura” y “baja literatura”, es decir, cuando el folletín tipo Fantomas o Los misterios de París de Eugenio Sue entran en escena y coexisten con textos como El spleen de parís o Los pequeño poemas en prosa de Baudelaire, que, además fue un autor prohibido en su época tal como Flaubert; cuando el problema vuelve a plantearse a escala de lo colectivo y “sin que, propiamente hablando, se pueda pensar en el mito la literatura también se constituye en una fuerza, comparable por ejemplo con la prensa, pero situada en el imaginario puro, que sin duda actúa de manera infinitamente más indirecta, difusa, y sin embargo ejerce una presión de la misma naturaleza y casi de la misma superficie útil.”

Se me preguntará que cómo la literatura podría parangonarse a la prensa, y más, cumplir una función de utilidad pública para poder asimilar este tipo de imaginario al mito. Acepto la duda, es más me la planteo yo mismo, pero asumo que, por el momento, y con voluntad, debemos plantearnos una cuestión de grados, de intensidades, de tempo de compenetración de la literatura con el colectivo – parte de él- y, sobre todo, de contexto.

El asunto radica, para Caillois, en que en el contexto del París de fines de siglo XIX, existe una confluencia entre la literatura letrada y la popular: una confluencia, donde, en una misma época y en un mismo país, las mismas tendencias, los mismos impulsos y si es preciso agregar, los mismos mitos, recobran una aureola de prestigio a la manea de un tráfico de influencias.

Es importante en este punto situar el eje, por decirlo así, desde dónde parte mi propuesta de una lectura de Concepción como mito moderno: desde el corte republicano del golpe de Estado de 1973. No es una elección política, sino más bien sociológica, pero sobre todo literaria y subjetiva –es la elección de un escritor, de un poeta- . Tanto los aspectos contextuales del país y la ciudad, como la pertinencia literaria, convergen a este punto axial: en primer lugar, la Ciudad de concepción, que a fines de los años 50 y durante los 60 había sido una ciudad situada a la vanguardia de la época tanto políticamente como literariamente, y sólo por dar los ejemplos más significativos cito los encuentros realizados por Gonzalo Rojas en la Universidad de Concepción entre los años 58 y 62, el nacimiento y expansión de Movimiento e Izquierda Revolucionario (MIR) y el Teatro Universitario de Concepción (TUC), fue en poco menos de un año, transformada en la tierra baldía y sumida en la oscuridad cultural y el terror político. Desmantelado casi todo el movimiento universitario, con razias y exoneraciones, encarcelamiento y exilio, quedó sumergida la capa geológica tal vez más rica vivida por Concepción en el siglo recién pasado y se le superpuso otra, totalitaria, que yo llamaría la de la tragedia que involucró tanto al colectivo como al individuo. Sobre este espacio de desmantelación del imaginario y de la vida privada y colectiva hubo que inventar, es decir, de alguna forma u otra, reemprender la tarea de construir un imaginario nuevo desde el individuo, pero sin prescindir del colectivo, desde la literatura, a falta de prensa u cualquier otro medio escrito oficializado o censurado. Creo que eso es en parte mitificar a través de la poesía. Otro aspecto: desde fines de los setenta, desde escritores como Severo Sarduy, Manuel Puig, Eduardo Gudiño Kieffer, en parte algunas novelas de José Donoso como La misteriosa desaparición de la marquesita de Loira o los escritores de la “Onda” mexicana y poetas chilenos de la generación del 60’ incluían en sus textos, indistintamente, lo que hasta el momento se había considerado formas “bastardas” de los mass media, como el folletín, el cine de género, los poemas que se abrían al mundo de los primeros encuentros sexuales adolescentes, etcétera. Estos aspectos, más otros de carácter de respuestas identitarias, abrieron paso a una necesidad teórica de saber dónde estábamos, cuál era nuestro contexto, qué desechar y qué incorporar en una tradición textual interrumpida en el país.

Situados en esta tierra yerma, tipo Eliot, la primera pregunta que hubo que hacerse fue cual era nuestro contexto, si ya la situación histórica estaba bastante clara: totalitarismo y guerra sucia, represión y silencio. La respuesta, por lo menos a mí, me llegó a través de un poema de Gonzalo Rojas, como una especie de revelación o, si se quiere, de reverberación: “Orompello”: allí estaba mi ámbito apareciendo como una visión, una imagen, como en todo poema revelador: la ciudad, el espacio urbano, la calle de las relaciones eróticas equívocas, “los tercos adoquines” que sobrevivían desde la Colonia, premodernos y en todo su esplendor, y esa calle lúgubre con nombre de Caquice mapuche, con sus fachadas retorcidas y descascaradas. El espacio urbano se abría así como no un telón de fondo, si no el locus mismo donde debía proferirse, ocurrir, devenir nuestra poesía, desde una contextualización metafórica y metonímica.

Las Zonas de peligro, como titulé un libro publicado durante los ochenta, metaforizaba en el ámbito urbano donde se desplegaba su escritura, y una guerra interna real en Chile, generalizada en todo el territorio nacional, donde el desconocimiento o, peor, la borradura del otro, primero por motivos ideológicos y, posteriormente, sólo por no ser yo sino otro, reproducía lo que Tzevtzan Todorov en “El descubrimiento e América”, llama “el descubrimiento que hace el yo del otro”, en este caso, en el descubrimiento de América, como una reacción a la frustración de la Utopía aúrea que traía el español en sus imaginación medieval en relación a América: del descubrimiento del otro al desconocimiento del otro como semejante, como otro que coparte los mismos rasgos de humanidad con yo: “Al comienzo del siglo XVI los indios de América, por su parte, están bien presentes, pero ignoramos todo de ellos, aun si, como es de esperar, proyectamos sobre seres recientemente descubiertos imágenes e ideas que se refieren a otras poblaciones lejanas. El encuentro nunca volverá a alcanzar tal intensidad, si ésa es la palabra que se debe emplear: el siglo XVI habrá visto perpetrarse el mayor genocidio de la historia humana.” Es el basamento de la violencia latente en la barbarie americana, manifestándose como una constante sangrienta en el decurso de nuestra historia, que Octavio Paz analiza tan lúcidamente en Posdata, en relación a la mataza de obreros y estudiantes en la plaza de Tlatelolco, en Ciudad de México, el año 1968.

Durante los años setenta y ochenta, aunque tal vez no lo sabíamos con exactitud, estábamos habitando no es espacio de la épica sino el de la tragedia: la verdad es que esta tragedia, desde el imaginario del yo, en este caso el lírico, pudo empeñarse en desarticular y rearticular la ciudad de Concepción en sus múltiples segmentos geológicos: cerro, plaza, barrio universitario, lagunas, río Biobio, estación de ferrocarriles, Cerro Chepes –o La Cruz- el cementerio General, sus bares viejos y destartalados -el Cecil, el León, el Yugo- que ya no existen, porque Concepción es como La ciudad de las últimas cosas de Paul Auster, donde el paisaje urbano cambia con una vertiginosidad exasperante, tanto por lo terremotos como por el progreso y sus consecuencias. De todas formas, este reconocimiento de la ciudad , este nombrar en nuestros poemas Concepción y reiterar su nombre, fue fijando, en este corte axial, una cartografía y, a la vez, una mítica, para la ciudad, a la que se sumaron los mitos preexistentes al 11de septiembre de 1973. Así, poetas como el mismo Gonzalo Rojas, Gonzalo Millán, Carlos Cociña, Mario Milanca, Tulio Mendoza Bello, Ramón Riquelme, Carlos Decap, Nicolás Miquea, Juan Pablo Riveros, Edgardo Jiménez, Javier Campos, Egor Mardones, Alexis Figueroa, Omar Lara, Jaime y Enrique Giordano y otros poetas más jóvenes, -y si estamos en el ámbito del mito, también poetas secretos y apócrifos, como Pisan, de Tomé, que dejó su único poema en los muros de esa ciudad: “Vote x Pisan” y la performance de su muerte por agua en las mismas costas tomecinas- y Osvaldo Caro, perteneciente a la poesía secreta de Concepción- deambulan aún en los bares y calles de antaño, haciendo resonar el deseo abolido por esos tiempos a remotos, pero tan actuales, como este día de hoy.

Retomando las afirmaciones de Caillois: “Dicho lo cual –en el párrafo anterior- sin duda parecerá aceptable afirmar que, desde esta perspectiva, existe una representación de la gran ciudad, con poder suficiente sobre imaginaciones para que nunca se plantee el problema de su exactitud, creada enteramente por el libro y sin embargo lo suficientemente difundida para formar parte ahora de la atmósfera mental colectiva y poseer como consecuencia cierta fuerza coercitiva. En ella se reconocen ya los caracteres de la representación mítica.”

Por ahora valgan estas tentativas preliminares, en tanto queda pendiente un trabajo de inmersión en los textos poéticos para ver como han ido construyendo capa a capa la geología mítica de la ciudad de Concepción.

ROBERTO CHACANA-CONCEPCION

EL MAHALLA

El loco se fue al chancho
le empezó a pegar a su mina
en plena calle
cacha la gueá charcha
la comadre trataba de defenderse
pero el gueón la tiró al suelo
y empezó a aforrarle patáh
yo estaba puro cachando loh moteh
pero ahí atiné con que la gueá
se estaba poniendo muy jevi
y me metí a defender a la mina
no te metai ná en gueá
me dijo el loco
yo traté de dialogar con él
pero el culiao se fue a loh golpeh al tiro
yo le aforré una patá en l'hocico
y noh empezamoh a dar en la dura
métale comboh y patá en la raja
unoh locoh que andaban con el loco
se metieron a defenderlo
y una comadreh se metieron
a defender a la mina
se armó la media distorsión
paloh comboh botellah
en eso llegaron loh pacoh
y empezaron a repartir paloh
como maloh de la caeza
algunoh locoh se`charon el pollo
seguro valían callampa
pero el resto se fue en la dura con loh pacoh
y empezaron a sacarleh la chucha
yo aproveché de sacar a la minita del medio
que seguía botá en la tierra
y tenía loh ojoh apenah abiertoh
seguro le había llegado algún botellazo
mientras todoh se estaban sacando la cresta
la tomé en brazoh y la llevé detráh de un quiosco
pa' dejarla ahí y pegarme el pique
a buscar una ambulancia
pero anteh de ponerla en el suelo
la minita se puso jevi
empezó a temblar en mih brazoh
me puso loh ojoh blancoh
y botó un chorro de sangre por la boca
yo sentí un peso cototo en loh brazoh
murió!

dijo un gueón que llegó a mi la 'o
yo quedé como marcando ocupao
no atinaba a nada
hasta que llegaron unoh paramédicoh
y me la sacaron de loh brazoh
yo como que no quería entregárselah ná
pero me la quitaron igual
y desde ese día como que todavía siento
el peso de la muerte en mih brazoh
no pasa ná compadre
me dicen mis amigoh
no pasa ná
pero yo sigo cagao
yo sigo cagao
por no haberla rescatao a tiempo
de lah garrah del mah allá.



En Línea gruesa. Reunión de súrdicos poetas
jóvenes chilenos, Editor Harry Vollmer Cáceres,
Chile, I. Municipalidad de Puerto Montt, 2000

NOTA BIO-BIBLIOGRAFICA
Concepción 1969. Obtuvo el primer lugar en el Concurso de Poesía Joven de la VIII Región del
Bíobío en 1985. Sus textos poéticos circulan en antologías como Taller 92, de Universidad de
Concepción y Escritores Chilenos Jóvenes, Ediciones LAR, Concepción 1998. En 1996 publicó
su primer libro Punto Cero., Ediciones ULA, Osorno. Psicólogo, ejerce como docente en la Universidad de Los Lagos, Osorno.







miércoles, 13 de junio de 2007

JUAN GABRIEL ARAYA -CHILLÁN

INTERROGANTES EN NAHUELBUTA

¿Quién puso esa moneda verde
sobre tu rostro?
¿Quién se detuvo en el silencio del mundo
para quedar por siempre enterrado
moviendo los brazos?
¿Quién diablos
dejó olvidada allá en el sur.
una copa de viento
y una mano grande apretando la tierra
como si fuera la garganta de Caín?
¿Quién?…

¿Qué quieres que te diga en esta noche
tan helada y tan amarga
si recién comienza la poesía
a preguntarse por los viejos bastiones?


DETENGO MI CABALLO, CORDILLERA

Cuando digo cordillera,
detengo mi caballo,
y enciendo un cigarrillo negro
bajo el ala de mi sombrero.
El viento, con un manotón,
derriba la forma inútil de mi aliento,
y veo ojos de agua más profundos que los tuyos.
La negra manta lucha
para no convertirse en pájaro,
y veo nubes colgando de mi cuello.
Mi cuchillo, me recuerda
la resistencia de tu columna de piedra,
y espero la noche,
orgullosa de su silencio.
Las espuelas gastan la piel
y escucho, con ellas,
el jadear acompasado
de las entrañas más profundas de las rocas.

La lentitud de un sendero de cenizas
me hace pensar rápidamente
en ese resplandor de abajo
que golpea mis oídos con sus ruidos de coraje,
y no pienso en los caminos,
sino en la sabiduría manifiesta del encuentro.
Y no vacilo en decir
que, atravesado mi corazón por un relámpago,
medité largamente
en ese tío lleno de nieve
que dejó como recuerdo
una mula volando en el vacío.
Por ahí, en el paso de Las Damas,
andan las sombras de mis mojados abuelos,
de mi padre lleno de humo y de fulgor.
El aire del desfiladero
contemplo sus pisadas,
y ahora ya sé
que nada pudo
la huella de sus plantas
con la intratable corteza de tu armadura.
Cordillera


EL PRIMER DÍA DE BERNARDO

Día lluvioso de cristales perfumados
Chillán dormido entre carretas
de vez en cuando el sonido empolvado
de una carroza principal
Suave aliento de rosas
Rumores
Apagadas conversaciones de poncho roto
Una noche larga
cubriendo casas de dientes rojos
y adobes con intestinos dorados
sueños vacilantes
Un estallido
Vuela el polvo de las pelucas
Una nueva respiración
y e1 aire una vez más se justifica
Gritos y segundos
Brota desde el corazón de Chile
su fruto más palpitante
y Bernardo empieza
a suspirar su primera hora.


LO DOMÉSTICO

Ya hay una casa y una olla preparada.
para esperar al invitado de la mesa diaria,
un aliento de tetera que levanta el techo
y un olor de manos traducido en pan.

Langostas húmedas caen sobre la tierra,
nada se ve, sólo asoman las palabras
envueltas en un capullo de ardientes brasas.

La casa es una geografía de fragancias,
por todas partes brotan las cosas esenciales,
una silla es una flor recién nacida,
su modesta belleza de madera
es el reflejo de una rosa en el lago
y la dulce cuchara no es más
que la primera mota de aromo
esparcida en el viento de agosto.

La mesa está puesta,
extiende su superficie
ocupando todos los rincones.
Aprovechemos este dorado momento.


¿QUÉ SIGNIFICA?

¿Qué significa la ausencia para el ausente?
¿La presencia para el presente?
La ausencia para el presente.
La presencia para el ausente.
¿Quién puede responder
sin que su boca se llene de palabras muertas?




NOTA BIBLIOGRAFICA
Juan Gabriel Araya(Chillán, 1937). Autor de libros de cuentos, novelas y obras teatrales, entre los que destacan "Iniciaciones y Fantasmas","1981:entre el fulgor y la agonía" y "Detrás de los árboles", escrito en coautoria con Jaime Giordano. También ha incursionado en la poesía -"Memoria del tiempo" y "Volcán Chillán"-, y es un investigador y profesor de Literatura en la Universidad del Bío-Bío. Ganador de innumerables concursos literarios como el de la Cámara Chilena del Libro (Novela) y el de "El Mercurio" (Cuento), Araya es Premio Municipal de Arte en Chillán y conferenciante, en varias oportunidades, en prestigiosas universidades extranjeras.





viernes, 1 de junio de 2007

ALAN MUÑOZ OLIVARES-TALCAHUANO

LA CORRUPCIÓN DE UN ÁNGEL*
a Yukio Mishima

Tomad el agua de la alianza, discípulos
La tinta roja de estas líneas lapidarias
El agua roja del TATENOKAI que mide
El contenido exacto de los espejos
Que se pronuncia de este modo:
-"Escucha, Mishima, soy La Pluma y La Espada
es por mí que la obra arde bella y luminosa
soy la máscara pura del Seppuku"-

Tomad el agua destilada y su corriente que prohibe virar en U
Tomad el agua de esta unción putrefacta
Tomad el vaso común de los espectros inundados.



CAMINO AL CIELO

Michael Landon no lo piensa dos veces
Y arremete decidido hacia su abúlico sentimiento de entrega
El camino es al cielo, y él lo sabe
Como todos también sabíamos al principio de esta historia
¿Cuál historia?...

No hay muerte que persista tanto en el recuerdo
Ni ángel que la comulge dos veces.


LOS PÁJAROS INVISIBLES

Leonardo Da Vinci abre las jaulas de los pájaros invisibles
Para consolar el espacio vacío de la memoria
Abre su mente al despegue que nunca le fue revelado

No debemos bajar los brazos
Ni sentirnos derrotados a destiempo
Ni menos sumirnos en la desesperación

Sólo porque nuestra alma
Nunca irá al cielo.



(EXTRACTO DE COPULAR EN LA PALABRA)

mI dESFACHATADA aLMA

Francis Jammes dice que...
para lo único que sirven las mujeres
es para hacer la cama en las mañanas
y deshacerla de noche,
En verdad - contesta Baudelaire -
que a un poeta le convienen adolescentes o prostitutas
- Es que un poeta ensaya vivir como hombre
común y corriente - alega Teillier

Entonces les concluyo a todos
en sentencia mortal:
Nombremos a las muertas
para no pasarle avisos a las vivas
porque a mí las vivas
no me pasan avisos.



ANÓNIMAS

Entra una palabra en el bar,
Bebe del trago que divisa en el mesón
La etiqueta de la botella que guarda el elixir dice: ?Amor?
Y estalla de felicidad al sentirse embriagada
Habla de su vida cuando era una sílaba
A otra que le viene a acompañar en la barra
Conversan del uno y del ninguno
Y el vaho de sus alientos
Son oes que se confunden con el humo del cigarro
Las palabras ya son íntimas
Y deciden tutearse sin recelo
Se toman del brazo para caminar por la ciudad
Vigilan la noche que cae con gran detenimiento
Y resuelven inventar un hijo que las haga eternas
Las palabras entran a un edificio para consumar su estrategia
Adentro, una toma a la otra por la cintura
La arroja a la cama y se revuelve con las sábanas
Entonces sube a lo más alto de la habitación
Para dejarse caer en los brazos de la otra
El impacto es tan destructor
Que quedan diseminadas vocales por el suelo
Al amanecer se escucha llorar una palabrita
Que apenas se distingue entre las palabras exhaustas
Sus gritos de llanto
Estremecen hasta la palabra más extensa
Ha nacido una composición celeste
Que nos ha dilatado la conciencia.


SUICIDA LATENTE

Fui devorado por la noche
Por buscar algún resto de intimidad
Desde ese momento, entonces, suicida latente, huimos juntos
Te llevaba en mi regazo como taxi desocupado,
Te dormías en los huecos de mi hombro
Y te apretaba para defenderte de mi soledad
La otra vez en el suicidio anterior
Yo me enamoré una vez de una muchacha
Aquella vez no eras poema
Aquella vez aún vivía el holocausto en mi cabeza
Y te dije esa vez, no llores las veces que no nos vimos
Que no por ser yo un suicida latente
Tu te eches a morir.


(EXTRACTO DE LA HISTÉRICA RELACIÓN DEL REINO DEL MIEDO)

LITURGIA DE LA INMOLACION

!!Ante este altar macabro
versifico la lengua de la inmolación
el lugar de las dunas de la conciencia
que ha quedado innundada bajo el polvo
del desfallecimiento!!

mi rostro son los rostros del mundo
que vienen a contar la fina embriaguez
de la iluminacion.


estas manos tienen el don de la tribu
mis manos sangran la costra de la historia
que pulula bajo el dominio de la disolucion.


de este fondo enjaulado
surgirá la metamorfosis del hombre
como un proceso ventral, lascivo.



de este fondo enrejado
surgirá la luz del deshollinador
para limpiar la venas de la conmiseracion
y el lupanar del pensamiento.


de este panal ensordecedor y enajenado
surgirá la liturgia,
la unica revelacion del misterio.



Luz y Sombra para darte, Amor
un dulce fuego que flamea
en nuestra prodigiosa casa de la desesperación
por asirte con estas manos de alabastro
al son de este desmesurado baile en que nacimos
para romper muelas y prejuicios.


Un ángel sostenido sobre andamios platinados
deja caer sus serpentinas centellas de luz
en mi mano (como si conociera la líneas que
llevan su nombre) de donde ha de comer los
últimos vestigios del desamparo y los primeros
signos de la exaltación.



ACERCAMIENTO A UNA HISTERICA PROSOPOPEYA DE LA AUTOFLAGELACION.

Pienso en los espacios que el hombre ha conquistado
Sus sueños, su memoria
Pienso en la tela como en la página en blanco
Pienso en nada frente a la página en blanco
como si la oscuridad del cosmos
resplandeciera en el mutismo infinito de las formas.

Pienso en la tela pronta para ser embestida
por la herida de una tachadura
por el lamento de un trazo
por la hendidura de una estocada.

Pienso en las huellas que quedan sobre la tela en blanco
Después que pierde su himen en la refriega.

Pienso en la huella que provocó la ira
Al ser marca indeleble
Al ser costra en el ojo del vidente
En el ojo del que espera el fruto de su vicio.

Pienso en la historia de los cuerpos que se juntan
Que son comunión de su encuentro por las alucinaciones.

Pienso en el delirio de los cuerpos
Que ese encuentran en el fondo de una tela
Y son alucinaciones.

Pienso en el asombro de los cuerpos que se reconocen
Y son alucinaciones retozando en el acrílico del silencio.

Pienso en las hojas que se caen del árbol de la vida
Por querer romper sus mudez en el territorio de las sombras
Dejar de ser niños en su barca de conjuros
En su triciclo de invisibilidades
Y no sea más esto que un eterno retorno a la semilla
Un viaje al momento exacto de nuestra iluminación
Un viaje por los pasillos del mundo
Arriba de un triciclo sin nombre, en picada
En los regazos de las colinas de la inocencia.

Pienso en las hojas que caen en picada, su enajenación
Y son la histérica representación de su tormento
De su propia ira contenida en los espejos
De su propia visceralidad en los espejos de la depresión
Quién si no,
en los espejos de este perro vacío que nos inunda
De este delirio de vagar por los espejos con alas rotas
Y nubes de acrílico
Quién si no, en el perro vacío de la imaginación.

Pienso en los espacios que el hombre ha conquistado
Después que ha vuelto del vacío.



ALAN MUÑOZ OLIVARES. Nace en la calle Alto Horno 777 en la ciudad de Talcahuano de Chile, el Domingo 17 de julio de 1977 a las 7 P.M. Es el séptimo nieto del séptimo hijo. Ha publicado los poemarios: CANCER O LA INMORTALIDAD DEL CANGREJO (1999), OTRAS IN-VERSIONES (1997) y RE-VERSOS (1995). Es destacable su sostenida labor como realizador de Talleres de Percepción y Creación Literaria. Ha obtenido importantes premios y aparece en diversas antologías del medio. A lo anterior se suma su trabajo interdisciplinario con teatro, instalaciones, grabado y pintura, además de un sinnúmero de lecturas poéticas en todo el país. También ha fundado el Grupo Dessidia junto a Eduardo Meneses y Alejandro Anabalón, el Colectivo Artístico Cultural N.A.D.A. en complicidad con los artistas Eduardo Meneses, Daniel Campos y Jessica Castillo, Antros Ediciones en comunión con Ivo Maldonado y Ramón Oróstegui y el Grupo CATORCECOMAUNO, este último junto a los artistas plásticos Daniel Campos, Luis Alberto Hidalgo y Carolina Stremelj. Tiene estudios de Pedagogía en Español y Bibliotecología en la Universidad de Concepción. Actualmente estudia Sicología.

lunes, 28 de mayo de 2007

DAMSI FIGUEROA-TALCAHUANO

JUDITH Y ELEOFONTE

Eleofonte y Judith
Amadores desesperanzados
Imitadores de muertes sucesivas
Ambos paridos en la cueva de Faetón
Por la ociosa necesidad de existir
Ociosa necesidad de trascender
los círculos fosforescentes
del Sinmemoria
Macho cabrío Eleofonte
Cálido desorientado eterno besador
de labios negros propios y prestados
¡Ah y la hermosa virgen ocasional!
Labia toda
Labia entera
Labia entreabierta como sombra extinta
Danzante
Fundadora del deseo sobre la Tierra
Reencarnación sagrada
de todas las carencias del mundo
Ella que no es lo que es
Amará lo que amará por otros
hasta vencer a Eleofonte
El espejo sutil de su Pureza.

SI FUESE LA JUDÍA

Si fuese la judía
Abriría las puertas de la ciudad
de un soplo
Soportaría la injuria del cautiverio
Viuda y virgen sería
A la vez
Devoradora de ejércitos
Y le bastaría ser hombre
para caminar erguida sobre sus muertos
Pero a la judía
le bastó ser mujer
para beber en exceso
para comer en exceso
y pasear por los sueños desnudos
de los asirios
Inventiva solitaria
Amamantadora universal
Razón del tiempo y de la historia
Si fuese la judía
Levantaría con su belleza
Los templos caídos de la Tierra
Cortaría la cabeza de Holofernes
para saltar a la luz
desde su cueva
Pero es Judith la que espera
por el espejo encorvado de su destino
Nuestra Judith aún no está bendita
y envejece a la par
de los cortejos de Eleofonte
El tejedor de cantos opacos
como el aura
de su propio culo reseco.


ELEOFONTE SALE EN BUSCA DE LA PUREZA PARA JUDITH

Veamos al señor del delirio
compuesto para la batalla
Ha expulsado a las estaciones de su epicentro
y les ha ordenado naufragar
en los ojos de los hombres
Ha partido por la mitad las horas y los años
Sin prisa ha trenzado
los cabellos de todo su cuerpo
Ha perfumado sus manos
Despídese sin mirar de la niña ciega
De la labia que llora
y que tampoco lo mira
Desordena los astros y luego los sigue
Con el ojo en el vacío coge el horizonte
Al galope el animal se hunde
en el mundo de las tetas cortadas
De espaldas a la labia corre
Ve caer colores en los cuerpos de Natura
que son cuerpos de mujer
en su dolor y en su belleza
Eleofonte en el segundo fasto
separa mandíbulas y piernas
Surca la tierra de aguas pegajosas
Se vuelve canto mondo verosímil necesario
en el intento de sudar las fuerzas
hasta rescatar de los hombres
la Pureza de la ciega.

de Judith y Eleofonte



AUTORRECONOCIMIENTO

Yo no soy la que se pierde
tan pronto como se la encuentra
El amor en mí no se toca
se escribe
Yo no soy piadosa con los hombres de poca fe
no intercambio los calzones con nadie
en cambio asumo la desvergüenza
de una desnudez colectiva
en una casa de playa
o en una playa a secas
Yo no escribo para nadie
aunque intente escapar
y evite sacarte al baile
Tus malabares y piruetas
siempre exigen un aplauso cerrado
es decir, una palabra
Yo no me complico la vida
omitiendo adverbios y conjunciones
Patino por la hoja
y tapo los surcos amargos
con la sangre de mis amigos
Yo no hago el amor
lo desarmo
por el puro gusto de volverlo a armar
una y otra vez
hasta tener sexo
para olvidarme del amor
y de todos ustedes


POEMA DE LENGUAS

Temo a la espina que surce tu lengua
y a ese hilo de azufre que te escurre
y amamanta el dócil canal
tus hendiduras

Así como a la muerte temo a tu arcilla
a la moldura que la sostiene
temo al diente que se te clava en la sombra

Temo a la boca que se traga tu lengua deliciosa
y como a hostia envenenada la devuelve a tu boca

Temo, pero aún así permanezco
triste en la desmesura
sola en mi amor por los espejos.

NOTA BIO-BIBLIOGRAFICA

Nació en Talcahuano en 1976. En 1993 es invitada al Encuentro Nacional de Escritores en el Bío-Bío. Ha participado en el primer y segundo Encuentro de Poetas Universitarios, organizados por la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción. Su poesía figuró inicialmente en antologías de ganadores de diversos concursos regionales y, actualmente, en revistas universitarias. En 1995 publica su primer poemario, Judith y Eleofonte, Concepción, Editorial Letra Nueva. Obtuvo Premio Consejo del Libro y editó el poemario Cartografía del éter (2002).

martes, 22 de mayo de 2007

ALEJANDRO ANANIAS-POETA DE CONCEPCION

ESCONDITE

Se sostienen los huesos
colgando de esta masa cranéana
venida a menos con
tanto concilio eclesiástico
vergüenza me da
dignísima Eminencia
que usted me mire a los ojos
trabaja usted incansable
para llegar al cielo
yo construyo un castillo celeste
en el escondite que llevo
sobre los hombros



Diferencia

Ella observa los atardeceres dichosa
Yo miro curioso las cantinas vacías
Ella abraza el amor cariñoso
Yo busco ternura en el cementerio
Ella grita de espanto al verse sola
La soledad es para mí una aliada
La muerte para ella es un ritual
a cargo de sacerdotes
para mí es una herramienta de trabajo

En lo que si coincidimos es que
a ambos nos encanta la Coca Light


Monedas

Un puñado de monedas
mantuvo unidas las familias
todos pudieron divertirse
no dándole tiempo al tercer ojo
para que viera la guadaña
que caminaba detrás de ellos


Espejos

En la calle, observo al neurótico
que grita y se desmaya,
sus gritos, su sangre
me permiten descansar
de mi propia locura
y me salvo


NOTA BIO-BIBLIOGRAFICA

Alejandro Ananías Saavedra nace en Concepción el 6 de febrero de 1962.
Ingresa a la carrera de Ingeniería civil Química en la Universidad de Concepción, obteniendo el titulo en 1986.-
En 1990 obtiene un diplomado en Administración y Finanzas en la misma casa de estudios. Hacia el 2002, ingresa a la carrera de Sociología, estudios que mantiene congelados al día de hoy.
Ha editado un libro en forma independiente , “ Linternas del día “, con ediciones Escaparate, su segunda obra, “Clínicamente Probado”, editada por Mosquito Comunicaciones.

LA MARGINALIDAD DEL ESCRITOR (A)

PONENCIA JORNADAS LITERARIAS VERANO 2007
Ingrid Odgers Toloza-escritora

1.-QUÉ ES LA MARGINALIDAD

Ante esta pregunta, tiendo a pensar que la marginalidad es un campo altamente relevante y fecundo, en ella se expresa la poética de la insatisfacción profunda, la incomodidad al olor de las ovejas (ese olor a resignación tranquilizada del “uno” …porque uno es así), en la marginalidad se expresa a su vez, la creatividad de la potencial innovación o el “gérmen” de las revoluciones ciudadanas (nuestros pingüinos). Algo en común tiene la brigada que raya la ciudad, la perseverancia del emprendedor que abre mercados inimaginables, los defensores de los derechos que aún no son derechos y el artista que provoca al límite de conmover o repugnar.
Las voces marginales, son señales, provocaciones que nos muestran nuestros límites, nuestros excesos. Es la irreverencia con compromiso. Indignación e intolerancia a la sensibilidad adormecida por una cotidianeidad anestesiada.

2.-MARGINACION SOCIAL

Se entiende por exclusión o marginación social el proceso por el que una sociedad rechaza a unos determinados individuos, desde la simple indiferencia hasta la represión y reclusión. También se da el caso de quienes, por no concordar con los valores y normas de una determinada sociedad, se automarginan. Característica común a todos los grados y tipos de marginación es la privación o dificultad para la normal satisfacción de las necesidades secundarias. Este fenómeno se puede producir ya sea por seguir los ideales de la comunidad o bien cuando la sociedad responde a los intereses de un grupo minoritario poderoso.
Es interesante mencionar que, como dicho anteriormente, la exclusión social es un proceso, no una condición. Por lo tanto sus fronteras cambian, y quién es excluido o incluido puede variar con el tiempo, dependiendo de la educación, las características demográficas, los prejuicios sociales, las prácticas empresariales y las políticas públicas.
(Inválidos, la tercera edad, los enfermos)

3.- MARGINALIDAD Y LITERATURA

Es sabido que sino se pertenece a un grupo elite, quedamos escribiendo desde la marginalidad. Y esto, lo digo sin gimoteos, tenemos que asumirlo. Con mayor razón si somos mujeres y pertenecemos a regiones.
En el plano de la literatura son las editoriales y las universidades las que marcan las pautas y la crítica. Son los que levantan a un escritor como la novedad del momento.
Afortunadamente nosotros sabemos que la literatura se hace por medio de las experiencias de la lectura y por medio del vivir. Un escritor se desarrolla por la lectura, la escritura y la experiencia de vida. Sabemos que un escritor es escritor con taller, sin taller o pese al taller, como manifestó un autor mexicano en la Feria de Santiago recientemente. Escribimos, con difusión o sin difusión, el que tiene alma de escritor(a) seguirá escribiendo y nutriéndose en grupos, a solas, pero no se dará por vencido, persiste en elaborar su obra. Unos, con el propósito de dejar testimonio de su paso por la tierra, otros, con la esperanza de aportar a la literatura, a las nuevas y próximas generaciones y algunos más o menos por el mero placer de escribir.

4.-EL ESCRITOR MARGINAL-¿QUIÉN ES?

Algunos pueden decir que somos marginales pues No seguimos las normas de una sociedad de consumo que envilece con la marca y el estatus socio-económico.

Generalmente cuando se habla de escritores marginales se piensa en:
• -las escritoras mujeres
• -los escritores homosexuales
• -los escritores franceses o malditos
• -los escritores de etnias- indígenas
• -los escritores de bajo nivel socio-económico
• -los escritores que abordan espacios marginales de las urbes: según estudio de Oscar Galindo de la Universidad Austral, El paseo Ahumada(1983) de Enrique Lihn, Cipango de Tomas Harris, Vírgenes del sol en Cabaret de Alexis Figueroa, Piedras rodantes de Malú Urriola, Doble vida de Victor Hugo Díaz, por mencionar algunos.
• Para nosotros, los escritores(AS) marginales son aquellos cuyos escritos apenas se conocen ó se ignoran totalmente. Por lo tanto, cuesta seguirlos, son desconocidos. Pasa con los que pertenecemos a regiones. En mayor medida, eso podemos afirmarlo sin dudar. Pues en Chile, el hecho de pertenecer a una región y no a la capital también nos inserta en la clasificación de marginales (prescindibles).

En general, somos los excluidos de la sociedad literaria, la palabra al margen (al borde, en la ribera, al filo), lo señala. Somos los excomulgados del imperio de las letras, dominadas por grupos de poder, editoriales, ministerios, librerías y universidades. Y no olvidemos considerar a las eternas Vacas sagradas de la literatura, residentes, en su mayoría, en Santiago, la capital de Chile, que son siempre los más considerados a la hora de mencionar las palabras literatura chilena: tenemos Rojas, Uribe, Parra, Zurita. Que son sombras que siempre acompañarán a los escritores emergentes.


5.- ¿POR QUÉ SE VIVE FUERA DE LAS NORMAS ESTABLECIDAS? ó ¿POR QUÉ SE VIVE AL MARGEN?

Y ¿Cuáles son las normas establecidas existentes en la sociedad y que tiene que observar un escritor?
Las normas establecidas son leer al escritor más premiado, el más marketeado, al más entrevistado en los diarios, el que tiene el más alto cargo. En el caso de las editoriales publicar a los escritores que más venden. El escritor que vende es el que aparte de tener una obra medianamente buena tiene una política de marketing, la asesoría de una empresa de imagen y publicidad. Vende el que tiene cabida en los medios, en la TV en la prensa, etc. Para publicar y vender necesitamos lobby, para ello requerimos dinero. Entonces estamos fuera porque:

1. Los medios de comunicación influyen en esta marginación, no hay apoyo ni consideración (no hay respeto)
2. Las librerías nos excluyen por no ser publicados en editoriales grandes
3. Las universidades no nos contemplan en sus estudios ni actividades mayores o de importancia por no ser graduados en literatura, consideremos además que ellos tienen un cuerpo docente de literatos. Hacen clases y escriben.
4. Las bibliotecas no se interesan en nuestros libros. Los reciben y los guardan. Somos escritores sin vitrina.
5. Las políticas de educación no son suficientes pues no hay incentivo a la lectura. Lo que hay no es suficiente
6. La obra del escritor recorre caminos marginales en nuestro país que se dice tierra de poetas, pero carece de lectores que la asuman como un ejercicio cotidiano de comunidad y diálogo.
7. No existe la critica-la crítica constructiva
8. No hay dinero


6.-CONCLUSION

Podríamos concluir que: Una parte de la solución es comprometerse con lo que se crea y no subordinarse, pero también podría ser de interés reconstruir los cánones con los que actualmente se viven por lo que la educación podría tomar parte en esa labor, puesto que es propicia que sea ella quien se encargue no sólo de la transmisión de los conocimientos sino también de la formación de carácter y que sobretodo enseñe al sujeto a no ser como un elemento de la producción o como una fuerza de trabajo, sino que se le debe enseñar a sentir con todos sus sentidos y a ser coherente con lo que hace y con lo que piensa, puesto que el cuerpo y el alma no deberían de ser dos elementos aislados sino algo en continua coherencia.
La exclusión social, debida a cualquiera de sus posibles orígenes, produce siempre en quienes la padecen una pérdida o una lesión del disfrute de los derechos fundamentales que como personas les corresponden. La exclusión marca la frontera entre quienes gozan en plenitud de sus derechos y quienes se ven privados de una parte de ellos, con menoscabo de sus capacidades de desarrollo como personas, agravio de su dignidad y, con frecuencia, peligro de su propia vida.
Es claro que toda exclusión es una injusticia. No hay exclusión que pueda proceder del ejercicio de la justicia, cuando lo que produce es el daño de la persona, su destrucción física, psicológica o moral. En el caso de los escritores la marginación, los limita en su realización personal, en su realización artística. Tenemos un ministerio de cultura pero No hay una visión global de lo que existe hoy, en Chile, en literatura. El recurso material, la atención se centraliza en la capital y en los escritores ya galardonados, reconocidos, gracias a premios, a recursos materiales o pitutos diversos, generalmente políticos. Las nuevas reglas de la globalización, y los actores que las escriben, se centran en la integración de los mercados globales, descuidando las necesidades de las personas que los mercados no pueden resolver. El proceso concentra aún más el poder y acrecienta el número de marginales en la sociedad.


POSIBLES SOLUCIONES:

*Reformas en Educación, políticas culturales, editorial estatal, incrementar la difusión regional organizarnos: y eso ha sido imposible.
¿Podremos algún día salir del margen? Tal vez no sea lo mejor ser marginales, pero no es tan malo. Aún podemos autoeditar.
Un valor orientador es la opción que el habitante de un país toma ante una disyuntiva: ¿escribo o no escribo?, y yo sigo escribiendo, soy escritora, “prefiero este tipo de vida”, porque para mí, con todo, es la vida “que vale la pena vivir”.





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